Los seguidores de MasterChef lo saben de sobra: los huevos poché (también conocidos como huevos escalfados) han sido un quebradero de cabeza para más de uno (y de dos…) en el concurso culinario más famoso de la televisión. La receta a priori no parece muy difícil, pero, como todo, tiene sus trucos. Con un poco de técnica y siguiendo estos pasos conseguirás el punto perfecto.

Ingredientes

Un huevo

Vinagre

¿Cómo hay que hacer un huevo escalfado?

Antes de entrar en materia aclararemos las diferencias entre cocer y escalfar: mientras que para llevar a cabo la primera técnica debemos esperar a que el agua esté hirviendo para después echar el huevo tal cual, con su cáscara, para escalfarlo lo que precisamente tenemos que hacer es evitar que el agua rompa a hervir e introducir el huevo en ella ya cascado.

Dicho esto, el agua en la que escalfemos el huevo tiene que llevar cierta cantidad de vinagre, lo que ayudará a coagular la clara rápidamente evitando así que se desparrame por la cacerola. La proporción ideal es de un 10% de vinagre por 100% de agua. Ojo: no conviene añadir sal, la reservaremos para el emplatado final.

Pondremos el agua a hervir, junto con el vinagre, y cuando alcance el punto de ebullición retiraremos la cacerola del fuego. Después, romperemos el huevo (en una taza o en un cuenco) y lo introduciremos en el agua muy, muy lentamente. Seguidamente procederemos a tapar la cacerola para dejar que el huevo se escalfe durante tres minutos. Pasado ese tiempo la clara ya habrá cuajado, mientras que la yema seguirá estando líquida. Aviso a navegantes: es imprescindible usar huevos frescos, ya que la clara de estos se mantiene más fácilmente unida.

Finalmente, y con la ayuda de una espumadera, lo sacaremos cuidadosamente para cortar la cocción. Para evitar que el calor residual provoque que la yema se cuaje, una vez fuera, podemos sumergirlo en agua fría durante unos segundos. ¡Et voilà!

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