Hoy es el Día Mundial del cochinillo asado, y más que celebrarlo atándonos el delantal y encendiendo el fuego, vamos hacerlo recordando la historia de este plato tradicional de la cocina castellana.

¿Dónde situaríais el origen de este alimento? La respuesta la tienen los libros de historia que lo fechan en el Imperio Romano. Así que sí, es uno de los legados que nos ha dejado, culinariamente hablando, la invasión que sufrimos por nuestros vecinos de Europa.

En el siglo XVII se hizo popular en las tabernas y figones de la época, donde se acompañaba de frutas y patatas como guarnición, y se entendía como un manjar a degustar entre amigos y empresarios.

Hubo que esperar hasta mediados del siglo XX para que el cochinillo asado se hiciera popular en diversas tabernas de Segovia y Madrid, momento en el que se dieron cuenta que no sólo era un plato sabroso y fácil de preparar, también un reclamo para los turistas venidos de cualquier parte de España y del mundo.

Desde entonces, se ha convertido ya en un plato típico de la cocina castellana, presente en cualquier recetario que se precie y tradicional de las fechas que presenciamos.