¿Qué cosa tan importante pueden esconder las empanadas de cangrejo verde para que toda una comunidad de científicos insistan tanto en su consumo? Puede que la razón de tanta obstinación no esté en una cuestión puramente culinaria sino preventiva y protectora.

Que científicos de la Universidad de Maine hayan concluido sus investigaciones sobre las empanadas de cangrejo verde con la premisa de incitar a su consumo no va pareja a una cuestión meramente culinaria, sino más bien de protección con el medio ambiente y, en concreto, con las aguas de Maine.

Y es que según el estudio de esta universidad, publicado en al revista Journal of Aquatic Food Product Technology, el cangrejo verde es una especie de cangrejo resistente al frío, a las más bajas temperaturas de las aguas de Maine, resistentes a los más efectivos productos químicos antiplagas y capaces de reproducirse incluso a gran distancia de una hembra. Es decir, son los roedores de aguas más importantes que ha dado la naturaleza  y su existencia está acabando con la salubridad de toda la parte húmeda de Maine.

A diferencia de sus parientes, los cangrejos rojos, estos de color verde no cuentan con mucha carne ni son visualmente atractivos, así que no son objeto de pesca y campan a sus anchas por las aguas a las que tanto perjudican.

Ante tanta preocupación por el bienestar de la parte húmeda de Maine, los científicos han tenido que implicarse en un minucioso estudio sobre este ejemplar y los resultados han sido sorprendentes: tienen beneficios para la salud humana, aunque no para la acuífera, así que cuanto más consumo haya, menos daño harán a las aguas. Y la mejor forma de consumirlos es en empanadas.

Así que una empanada de carne de cangrejo verde, con cebolla picada, maíz, pimienta, tomillo y cayena puede ayudar a dar un respiro a la salud de las zonas azules de Maine. Nunca antes el estómago sirvió para tanto.