Gastro

Casa Leopoldo muere en el Raval

El histórico restaurante ha sido otra de las víctimas de la crisis de la restauración en Barcelona.

El turismo masivo, los expats y la gentrificación han convertido Barcelona en una gran atracción turística de la que es muy complicado bajarse. Una noria que no para de girar, expulsando al barrio, a sus residentes y negocios, que acaban cerrando sus persianas para siempre al no poder sobrevivir a las tarifas y medidas que se les exige.

Al igual que ocurrió con el desahucio de la familia de Can Lluís, que inspiró a Pol Rodríguez a retratar esta realidad en la película ‘Ravalear’, ha caído otro ángel en el mismo barrio. Se trata de Casa Leopoldo, un histórico restaurante tradicional que, como muchos otros, ha sido víctima del sistema y de la crisis de la restauración.

Fundada en 1929, esta mítica casa de comidas nació como refugio de artistas, escritores y bohemios como Maruja Torres, Eduardo Mendoza o Juan Marsé. Un espacio de culto y de reunión para toda una generación que, regentado por Rosa Gil, se vio obligado a echar el cierre en 2015. Tras otros dos intentos -que acabaron en fracaso- por parte de Romain Fornell y Oscar Manresa, y de un restaurante chino, fue recuperado hace dos años por el grupo de restauración barcelonés Banco de Boquerones, que quiso darle una nueva vida a este icono, manteniendo el aura y la esencia de su época. Su recetario tradicional catalán, y platos que le llevaron a lo más alto como sus canelones de rostit, albóndigas con sepia y habitas con butifarra y menta.

Tras una gran inversión en el restaurante, y esfuerzos por mantener Casa Leopoldo, éste ha anunciado que cerrará sus puertas de manera definitiva -al menos, de momento- este domingo 28 de junio, debido a las dificultades económicas que supone a día de hoy mantener un negocio histórico en el centro de Barcelona. Y aún más cuando está extendida esa teoría o idea de que los turistas con poder adquisitivo no quieren adentrarse en el barrio o sentarse en sus negocios por miedo.