Borja Iglesias juega a muchas cosas. A fútbol desde el status de campeón mundial, a barista como amante del café de especialidad y a chef enamorado de la gastronomía asiática, entre otras muchas cosas. El gallego, que protagoniza nuestra portada ‘The Sex Issue’, nos contesta a preguntas sobre orgasmos o placeres cotidianos con la misma naturalidad que habla de comida o deporte.
En el ‘behind the scenes’ del especial de septiembre, el delantero del Celta se enfrenta a nuestro ‘quiz picante’ y demuestra que, cuando se trata de hablar de sexo, citas y relaciones, lo hace sin filtros. ¿Fingir un orgasmo? ¿Un hat-trick? ¿Abrir la relación? Borja responde a todo sin perder el sentido del humor, tirando de metáforas futbolísticas y mucha ironía.


¿Se puede fingir un ‘orgasmo’ igual que un penalti en el área?
Con la tecnología que hay hoy en día… mejor ir de cara y sin piscinazos.
¿El tamaño del ‘estadio’ importa…?
Un buen campo ayuda, pero si no sabes mover el balón…
¿Qué harías si tu pareja te propone hacer un hat-trick (un trío)?
Es una jugada de estrategia muy arriesgada. Pero si todo el equipo está sincronizado, puede ser un golazo.
¿Y si te propone un ‘fichaje de invierno’ y abrir la relación?
El mercado de invierno es peligroso. Esos fichajes te acaban rompiendo la armonía del vestuario. Prefiero plantilla corta y bien avenida.
Llegas a la casa de un ligue y solo tiene libros sobres teorías negacionistas y de la conspiración. ¿Cómo reaccionas?
Le pregunto si la Tierra es plana para saber si podemos rodar por la cama o nos vamos a caer por el borde.
Quedas con alguien y te dice que no conoce a Kase.O, ¿qué haces?
Cancelo la cena, pido un taxi y le dejo puesto ‘Vicios y Virtudes’ en bucle. Hay líneas rojas que el hip-hop no me permite cruzar.
La primera noche, ¿prefieres ‘jugar en casa’ o visitar el campo contrario?
Siempre prefiero jugar en casa. Conozco el terreno de juego, el vestuario está limpio y la afición local siempre apoya. Ir de visitante la primera noche tiene demasiados factores climáticos impredecibles.
¿A qué compañero de selección le confiarías la elección de tu outfit para una cita?
A Héctor Bellerín, por supuesto. Aunque hay riesgo de que termine yendo a la cita vestido de astronauta vintage de los años 70 o con un pantalón tres tallas más grande. Pero el riesgo del hypebeast se asume.
¿Cuál de todos los insultos que has recibido te parece un piropo?
Que me llamen ‘moderno’ o ‘raro’ por pintarme las uñas o interesarme por la moda. Si destacar un poco es el insulto, me lo tomo como una medalla de oro.
¿Un mal café puede ser motivo suficiente para abandonar una cita?
Si el café es malo pero la conversación es buena, se perdona. Ahora, si el café es malo y encima me empieza a hablar de las teorías conspirativas del primer libro… pido la cuenta volando.
¿Perdonarías una infidelidad culinaria? Por ejemplo: que tu pareja se coma tu desayuno favorito sin pedir permiso.
Eso no es una infidelidad, ¡eso es causa de divorcio antes de casarse! Con el cruasán de la mañana o los huevos revueltos no se juega. El desayuno es sagrado.