«Ni bocatas ni a París» es el eslogan que resume el espíritu de Bocata París, el nuevo proyecto de los creadores de Bar Bocata en Barcelona. El tercer establecimiento de los fundadores y amigos de la infancia, Quim Crespo, Oriol Fernández y el chef Lucas Urmeneta, acaba de abrir sus puertas en el barrio de Gràcia con la intención de convertirse —al igual que el resto— en el nuevo punto de encuentro de la ciudad.
Hoy martes 27 de octubre han levantado juntos la persiana de su nuevo bar, apostando por un formato capaz de transitar del menú del día hasta el último trago nocturno. Situado en el número 30 de Travessera de Gràcia, el establecimiento continúa la estela ‘informal y desenfada’ de sus dos primeras direcciones —en el número 86 de la misma calle y en Diagonal, 343—, pero esta vez bajo una nueva perspectiva gastronómica y social.


Su filosofía sigue, por ende, conectada con la gente joven y el barrio, capturando la misma esencia del ‘Bar Bocata’ en un local que, a pesar de estar floreciendo, ya está más que preparado para acoger en sus mesas a los primeros comensales, y servirles la mejor comida y bebida.
En la vertiente estética de Bocata París se encuentra la artista Nina Urgell, que aporta su visión a una espacio en el que el azul resume su identidad. La idea consiste en dotar al establecimiento de una personalidad propia, sin perder ese carácter ‘de toda la vida’ que atraviesa el proyecto. A ello se suman una terraza en Travessera de Gràcia y una mesa para grupos, en la que reunirse y celebrar.

Del mediodía a la noche
A mediodía, la propuesta se centra en el clásico menú del día, disponible desde las 12:00 por 16,50 euros, con plato principal, postre, bebida, pan y café. Mientras tanto, la carta reúne platos como la ensaladilla, las setas salteadas con yema de huevo, la berenjena a la brasa con sofrito picante o la tortilla abierta con jengibre. Para quienes prefieren algo más contundente, podrán pedir el bocadillo de butifarra y queso, el pato a la naranja o el lomo de cerdo frito con aromáticos.
Por la noche, Bocata París se transforma e ilumina con algunos de los platos más reconocibles de la casa, pensados en su mayoría para compartir. Entre los primeros bocados figuran las gildas, la tostadita de anchoa con mantequilla de aceitunas, la ostra con apio y rábano picante o las croquetas de ceps. También hay pan con tomate, cecina y platos calientes con los que saborear la tradición. En el apartado dulce, el xuixo relleno de crema con sirope y ralladura de naranja apunta a convertirse en el gran imprescindible de la sobremesa.
La barra completa el brindis colectivo con una selección de vinos y espumosos con referencias por copa como el Perelada Festival Brut, el Lasurreal Blanc o el Rebeldes Tinto, junto a cócteles como el Aperol Spritz, la margarita y el Moscow Mule.