Gastro

De casa de comidas a espacio cultural: Café Barbieri recupera su esencia original

El clásico se reinventa e inaugura una nueva era marcada por el espíritu creativo, la tradición culinaria y la cultura de barrio.

Recuperar y devolverle la esencia original a un espacio histórico, sin desvirtuarlo en el proceso, no es tarea fácil. Pero si es FONDO quien está detrás del experimento, la cosa cambia. El estudio de food design lo ha conseguido con creces tras un largo trabajo de investigación y búsqueda de archivo con el que devolverle al lugar su condición de refugio gastronómico y cultural.

El café de 1902 renace para el barrio con la intención de adaptarse a su vida y a sus dinámicas, y servirle al mediodía comida tradicional a sus vecinos, a la vez que unos vinos y unos cócteles al caer la noche.

El proyecto supone asimismo el regreso a sus orígenes con vocación artística, como enclave cultural y punto de encuentro para las nuevas generaciones que podrán reunirse a partir de este mismo otoño en clubes de lectura, residencias de artistas o supper clubs.

Detrás de la renovación del histórico café se encuentra Paul Torriglia de Altolaguirre, que asume la dirección del local con la idea de rendirle homenaje a su legado. “Colaborar con FONDO ha sido el paso definitivo para estructurar la verdadera propuesta que el Barbieri merecía: una que respeta profundamente su historia, la interpreta con una mirada actual y que convierte de nuevo Café Barbieri en un punto de encuentro cultural para Lavapiés y para todo Madrid”.

Memoria gastronómica y vanguardia

La carta rescata la memoria gastronómica de Café Barbieri a lo largo de 124 años de historia, arrancando por la mañana con café de especialidad y desayunos tradicionales como las medias noches caseras o las migas con chorizo, uvas y huevo. Para comer -sin cambiar de registro-, el espacio propone un menú de plato único con guiños a la cocina de mercado y de cuchara, como el pisto de verduras o las albóndigas con salsa de setas.

Aquellos que quieran pasarse a picotear y tomar el vermú podrán hacerlo durante todo el día, con opciones para acompañar como el pincho de tortilla o la oreja crujiente. Por la noche se añadirá a esta selección otros platos como el rosbif y postres tradicionales como los bartolillos o los buñuelos de viento. 

La tradición también se sirve en la barra mediante la recuperación de fórmulas históricas con maceraciones propias y destilados clásicos reconvertidos en cócteles como la aloja (brandy de Jerez, miel especiada y limón), la limoná de Verbena o el agua de cebada artesanal. 

La carta de vinos acaba de perfilar la propuesta con referencias naturales francesas y austriacas, a elegir entre espumosos, blancos, naranjas o rosados, conectados por el respeto a la esencia del terruño y la uva.