Desde fuera puede parecer una excentricidad propia de una estrella musical, pero para Benito el café debe ser (sí o sí) de una determinada manera. No hay margen para la experimentación. Como parte de su oda a Puerto Rico, que reivindica a través de la música y de todo lo que representa, Bad Bunny sólo consume café de PR. En concreto, del dúo de baristas conformado por Abner y Karla, propietarios del Café Comunión de Santurce, los cuales se van con él de gira por todo el mundo para satisfacer sus dosis de cafeína cada vez que se le antoje.
Café Comunion es una cafetería familiar, reconocida como el #44 en North, Central America & Caribbean’s 100 Best Coffee Shops, entre más de 5,000 espacios, y destaca por contar con una amplia selección de granos internacionales provenientes de las mejores regiones cafetaleras del universo.
Pero ¿cómo empezó esta historia de amor entre Benito y la pareja de cafeteros? en el preciso momento en el que el artista descubrió uno de sus locales de PR, se sentó en una de sus mesas y probó su café. Una experiencia de la que se llevó, más allá de la propia bebida de especialidad, la calidez y el trato cercano que recibió en el local, como si se tratase de un cliente más. De ahí pasaría a forjar una amistad con Abner y Karla, y a pasar a ser un ‘cliente habitual’ que llegó a ofrecerles construir el proyecto de sus vidas: una cafetería nómada / móvil entre bastidores, con la que recorrer el mundo, al puro ritmo latino de Bad Bunny.
Antes de cada show, el genio detrás de ‘DeBí Tirar Más Fotos’ les pide un café especial, tostado medio en shots de doble espresso con leche de coco. Un ritual que ya forma una parte esencial de su tour, y que comparte a su vez con el resto del equipo y los invitados especiales para los que los baristas preparan más de 200 cafés más por cada concierto.