Después de la mágica noche de Halloween llega el Día de Todos los Santos, en el que recordamos a nuestros familiares y amigos fallecidos (y en #Tapas nos apuntamos a celebrar ambas, faltaría más). El Samhain o Año Nuevo celta y la festividad cristiana se entrelazan en unas fechas muy especiales donde la comida se convierte en protagonista -sobre todo los dulces-.

Durante el Samhain, los pueblos celtas agradecían a la tierra y sus dioses antiguos los frutos recibidos, preparaban banquetes en los que reservaban comida para sus ancestros difuntos, y utilizaban el fuego para guiarlos a casa y alejar a los malos espíritus. En el Día de Todos los Santos también se honra a los difuntos, pero al estilo católico. De hecho, en la antigüedad, la víspera se acompañaba de una vigilia durante la que se prohibía comer carne. De ahí que se las ingeniaran para compensarlo con otros exquisitos bocados: buñuelos de viento, huesos de santo, panellets, pestiños, castañas, calabazas… que os vamos a enseñar a preparar como manda la tradición.

Buñuelos de viento

Cuenta la leyenda que cuando te comes un buñuelo sacas un alma del purgatorio… y, por lo que parece, ¡vamos a salvar unas cuantas! Este sabrosísimo dulce es una tentación otoñal que se puede acompañar y rellenar con todo lo que se os ocurra (como por ejemplo chocolate o crema pastelera).

Ingredientes

  • 170 gramos de harina
  • 4 huevos
  • 250 gramos de agua
  • 50 gramos de mantequilla
  • 50 gramos de manteca de cerdo
  • 15 gramos de azúcar moreno
  • 6 gramos de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal
  • Aceite de oliva o de girasol (para freír)
  • Azúcar glas y canela

Preparación

  1. Calentar las mantecas con el azúcar y la sal hasta que hierva, en una cacerola.
  2. Mezclarlo todo bien, apagar el fuego y añadir rápidamente la harina con la levadura, removiendo constantemente hasta que se integren todos los ingredientes.
  3. Poner de nuevo la cacerola en el fuego y calentar todo a baja temperatura hasta obtener una masa. Apagar el fuego y esperar a que se enfríe.
  4. Colocar los huevos uno a uno, revolviendo bien hasta obtener una masa consistente.
  5. Verter el aceite en la sartén y dejar que se caliente. Usando dos cucharillas, tomar la masa, hacer la forma de la bola y volcarla en el aceite.
  6. Crear pequeñas tandas y escurrirlas en papel de cocina, cambiándolo de vez en cuando para que los buñuelos queden bien secos.
  7. Rebozar con azúcar glas y canela y dejar enfriar por completo antes de rellenar.

Huesos de Santo

El origen de este delicioso dulce que homenajea a los que ya no están se remonta cientos de años atrás y, aunque lleva mucho trabajo (aprovechad hoy, que tenéis tiempo de cocinar tranquilos), es una de nuestras formas favoritas de empezar el mes de noviembre.

Ingredientes

  • 200 gramos de almendra molida (para el mazapán)
  • 200 gramos de azúcar (para el mazapán)
  • 100 gramos de agua (para el mazapán)
  • 4 Yemas de huevo L (para la yema)  
  • 100 gramos de azúcar (para la yema)
  • 50 gramos de agua (para la yema)
  • 150 gramos de azúcar glas (para el baño)
  • 3 cucharadas de agua (para el baño)

Preparación

  1. Para empezar, lo primero que se prepara es el mazapán. En una olla se echa azúcar y agua, a fuego medio, hasta llevarlo a ebullición. Una vez que lleva un minuto hirviendo, se retira del fuego. Seguidamente, se echa almendra molida con un tercio de almíbar preparado en un recipiente. Esta mezcla se va removiendo con una cuchara de madera para que vaya ganando consistencia.
  2. Posteriormente, se hace una bola con la masa y se deja reposar durante dos horas. Una vez frío, echamos azúcar glas en la mesa y se amasa el mazapán con un rodillo hasta que tenga un grosor de 2 a 3 milímetros. Después, se cortan unos rectángulos de 5 centímetros de ancho por 6 centímetros de alto y se les deja secar unas 3 horas, una vez estén enrollados.
  3. Para preparar la yema, es necesario un bol apto para microondas. Lo primero que se tiene que hacer es echar las yemas y batir ligeramente. Por otro lado, en una olla se echa agua con azúcar para preparar el almíbar. Cuando llegue a punto de ebullición, se cuentan tres minutos y se retira del fuego. Posteriormente, se echa el almíbar junto a las yemas y se remueve todo.
  4. Una vez lo tenemos todo, se cuece en el microondas a máxima potencia por tiempos de 30 segundos, hasta que la yema esté espesa. También se puede hacer al baño maría con cuidado de que no se corte y removiendo durante todo el proceso (aproximadamente media hora).
  5. Después, se deja la yema enfriando a temperatura ambiente tapada con un film pegado a la superficie para que así no haga costra. Posteriormente, se mete en la nevera durante dos horas para que vaya cogiendo forma.
  6. Cuando los huesos se hayan secado, con ayuda de una manga pastelera se echa la yema. Una vez rellenos, preparamos con el azúcar glas y el agua una mezcla y vamos metiendo los huesos en ella dándoles la vuelta con dos cucharitas, y dejándolos posteriormente escurrir en una rejilla hasta que se sequen, que serán por lo menos cuatro o cinco horas dependiendo de la humedad del ambiente.

Panellets

Esta emblemática receta catalana ha conquistado el resto de España con su suculenta dulzura y un punto de polémica: ¿con o sin patata? Los panellets se prestan a infinidad de variantes, aunque vamos a compartir con vosotros la más clásica (así podréis añadirle lo que más os guste: chocolate, ralladura de limón o naranja, coco, miel, almendras…).

Ingredientes:

  • 2 huevos
  • 300 gramos de azúcar
  • 450 gramos de almendra molida
  • 150 gramos de agua
  • Piñones

Preparación

  1. Se ponen a hervir el agua y el azúcar en una cazuela y, una vez se disuelva el azúcar, se añade la almendra. Remover entre dos y cinco minutos y dejar enfriar.
  2. Incorporar una clara de huevo y mezclar bien. Se recomienda tapar la mezcla y dejarla en reposo en la nevera.
  3. Hacer bolitas con la masa, pintarlas con yema de huevo y rebozarlas en piñones.
  4. Colocar los panellets sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear y hornear a 200 grados durante unos 5 minutos.

Pestiños

Con raíces andaluzas, este riquísimo postre también es muy típico de Semana Santa, y os invitamos a modificar su receta según lo golosos que seáis. Una curiosidad: la primera referencia escrita de este dulce data del siglo XVI.

Ingredientes

  • 300 gramos de harina
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Miel
  • Semillas de anís
  • Un chorrito de vino blanco
  • Cáscara de limón

Preparación

  1. Calentar un trozo de cáscara de limón en la sartén. Una vez se ha dorado, se retira y se tuestan las semillas de anís. Dejar enfriar el aceite.
  2. Mezclar el aceite que hemos aromatizado, la harina y el vino blanco. Se amasa todo y se deja reposar.
  3. Se estira la masa y se corta en cuadrados de unos 4 centímetros que se van a transformar en pestiños doblando dos esquinas hacia dentro.
  4. Freír los pestiños en una sartén con abundante aceite de oliva.
  5. Por último, se escurren los pestiños y se bañan en miel. Si lo preferís, podéis rebozarlos en azúcar y canela.

Calabaza

La misteriosa reina del otoño mantiene a raya a los espíritus rebeldes y nos inspira para preparar recetas tan irresistibles como un risotto, unas empanadillas, una lasaña, unas croquetas… o este esponjoso bizcocho.

Bizcocho de calabaza

Ingredientes:

  • 300 gramos de calabaza sin piel
  • 4 huevos
  • 200 gramos de azúcar
  • 250 gramos de harina
  • 1 sobre de levadura
  • 1 vaso de aceite de oliva
  • Media cucharadita de canela

Preparación:

  1. Trocear la calabaza, colocarla en un plato e introducirla en el microondas hasta que quede bien tierna (de 5 a 10 minutos a potencia máxima).
  2. Separar las yemas de las claras. Estas últimas las montaremos a punto de nieve. Las yemas las batiremos junto con el azúcar, la calabaza cocida, la canela, el aceite, la harina y la levadura.
  3. Batir bien hasta obtener una masa homogénea, sin grumos. Entonces, agregar las claras montadas (hacedlo con mucha delicadeza, con movimientos envolventes) y mezclar bien.
  4. Verter la masa resultante en un molde para tartas engrasado con mantequilla e introducirla en el horno, previamente calentado a 180 grados durante 40 minutos.

Castañas

La fascinante castaña sabe a tierra húmeda y recuerda a los bosques y montes en los que habita y a la fogosa magia del Samhain. Aquella festividad ancestral sigue viva en el magosto -recibe otros nombres diferentes, como castañada-, que invita a disfrutarlas asadas (aquí os enseñamos a asarlas en el microondas); pero también en otras recetas que nos encantan. ¿Con qué os quedáis: bizcocho de castañas o magdalenas de castañas?

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