¿Y si tu amor por la ‘comida basura’ es algo genético?

Aquellos cuyo primer impulso ante la puerta de una hamburguesería, pizzería o taquería es el de pegar la nariz al cristal y dejar un charco de baba mientras se alejan como Rambo en la inmensidad del horizonte… tienen una (nueva) excusa: No es vicio, es genética.

Investigadores de la Universidad de Cambridge han estudiado el tema, llegando a la conclusión de que se trata de una “mutación genética”.

¿Y si tu amor por la ‘comida basura’ es algo genético?

Para el estudio, prepararon 54 menús: Pollo Korma como plato principal y fresas con merengue de postre.

¿Y si tu amor por la ‘comida basura’ es algo genético?

Lo interesante es que cada plato fue preparado de tres formas diferentes: Poca grasa, grasa media y mucha grasa para el principal; poco dulce, normal y muy dulce para el postre.

¿Y si tu amor por la ‘comida basura’ es algo genético?

Los resultados demostraron que 1 de cada 1000 personas padecen una alteración genética en el MCR4, el gen que controla el apetito y la forma de quemar calorías.

¿Y si tu amor por la ‘comida basura’ es algo genético?

De esta forma, 14 voluntarios (afectados por esta mutación) prefirieron el pollo más grasiento, aunque descartaron el postre más dulce.

¿Y si tu amor por la ‘comida basura’ es algo genético?

Aunque se controle la apariencia y el sabor de la comida, nuestro cerebro detecta el contenido de nutrientes, prefiriendo el alto contenido en grasas y azúcares.

¿Y si tu amor por la ‘comida basura’ es algo genético?

Al probar esta teoría en personas con dicha alteración genética, quedó demostrado que nuestras vías cerebrales pueden manipular nuestras preferencias a la hora de elegir comida.

¿Y si tu amor por la ‘comida basura’ es algo genético?

Según el director del estudio, esto hace evidente que nuestras preferencias a la hora de comer dependen más de una cuestión biológica que voluntaria.

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