Reportajes

El bikini nació en una discoteca

Del sándwich mixto al ‘bikini’: cómo este emparedado evolucionó -en nombre y concepto- de Nueva York a Barcelona, y al mundo.

Bikini de Dot Café Bar

Antes de hablar del bikini, deberíamos rememorar los orígenes del sándwich mixto. Una génesis de la que se ha teorizado mucho, y de la que muchos países se han apropiado. No obstante, existe una creencia popular que la asocia a los campos de béisbol de Nueva York. Allí se dice que empezó ‘el juego’, a finales del siglo XIX, con los primeros emparedados de jamón york y queso, mucho antes de que los perritos calientes u otros iconos del fast food llegasen a las gradas.

Europa no tardaría en replicar el sándwich en cuestión, desde otro escenario muy distinto: un bistrot francés conocido como Le Bel Âge. Nos remontamos al París de 1910, momento en el que su chef Michel Lunarca empezó a presumir de una nueva elaboración conocida como ‘croquemonsieur’.

YSL x Martin Parr

La receta era tan sencilla como suculenta: jamón york y unas lonchas de gruyère entre dos rebanadas de pan tostado, cubiertas de bechamel o queso gratinado. Cuenta la leyenda que la receta se crearía de manera accidental: al no tener pan para hacer un bocadillo, el cocinero lo sustituyó por uno de molde, que tostaría ligeramente con mantequilla en la sartén.

En el club

En los años 50, el sándwich mixto de jamón y queso se reinventó en Barcelona. Pasó a llamarse de otra manera dentro de una de las discotecas más efervescentes de la época. La famosa Sala Bikini, en la que se reunían la élite y la burguesía, marcaría un hito gastronómico simplificando su fórmula, y llevándola a lo más alto.

Sala Bikini

Este club de moda, que supuso un antes y un después en la Ciudad Condal, replicaba la estética y la esencia de los locales americanos, con una gran terraza, una zona de billar, una bolera y mobiliario de diseño que le dotó de gran personalidad. Desde ese lugar, también se cocinó la innovación. Su chef reinterpretó allí el ‘croquemonsieur’ con una versión simplificada de pan tostado + jamón york + queso que atrajo a infinidad de personas que sólo acudían a la sala únicamente para probarlo, y no para salir de fiesta.

El éxito fue tal que los clientes empezaron a asociar ese sándwich a la sala, en plena época franquista y represiva que prohibía el uso de palabras extranjeras. Por ello, la gente se refería al snack como ‘el bocadillo de la casa’, o ‘el bocadillo que hacen en la bikini’. De ahí, pasó a simplificarse a través de una sola palabra: ‘bikini’. Un término que acabaría extendiéndose en todos los bares y las cafeterías de Barcelona, Cataluña, y posteriormente, de España.

A día de hoy, ya no sirven el ‘bikini’ en la Sala Bikini, pero siempre será recordado por su invención. Un bocado esencial de la gastronomía nacional que actualmente experimenta su gran revival en la carta de bares, cafeterías o vermuterías como plato esencial que incluso han elevado a la alta cocina Rafa Zafra en Estimar u Oswaldo González en Los 33, convirtiéndolo en el icono culinario de una generación.