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La comida en ‘Los Soprano’ es sagrada

Cómo la gastronomía italiana se glorifica en la serie, tanto delante como detrás de los focos.

Las escenas culinarias de ‘Los Soprano’ son abundantes. En ellas, se sirven grandes banquetes de pasta, marisco o pollo cacciatore que Tony Soprano comparte con sus dos familias: la mafia y la real. Todos, al final, se sientan en la misma mesa.

La doble vida del protagonista, que transita entre luchas de poder, ataques de pánico, amor y violencia, está unida de manera invisible por un nexo que alimenta la trama: la cultura gastronómica italoamericana. La tradición manda en comidas sustanciosas, reconfortantes, que generan placer a lo largo de seis temporadas, como remansos de paz en medio de los negocios ilegales y los asesinatos. En ‘terapias’ en forma de bodegones excesivos y dulces que Tony devora de forma compulsiva, reflejando su estado de ánimo.

En esta serie, que no ha dejado de generar devoción después de muchos años, se suceden constantemente rituales culinarios repletos de embutidos, carnes hechas en la barbacoa, aros de cebolla o cannolis con los que edulcorar el drama. El amor compartido por la comida y las clásicas sobremesas italianas son una parte esencial de la dinámica familiar, que -a su vez- glorifica escenarios como el restaurante Nuovo Vesuvio de Artie, la barra tenuemente iluminada del Bada Bing o la mesa al aire libre de la Pork Store de Satriale.

Detrás de las cámaras

Fuera de la ficción, el podcast ‘Talking Sopranos’ desveló muchas curiosidades acerca de la serie y de todo lo que se cocinaba detrás de cámaras, como el papel que ejercía la comida entre bastidores. Steve Schirripa (Bobby Baccala en la serie) contó que en el set siempre había comida real, de muy buena calidad. También que los personajes podían devorar -al empezar el rodaje, muy pronto por la mañana- abundantes platos de pasta, que formaban parte del guion.

En ‘Los Soprano‘ la comida es sagrada, del desayuno hasta la cena. Tanto es así que incluso existe una obra que ilustra todo este culto: ‘The Sopranos Family Cookbook’, un libro que recoge más de 100 recetas de la familia, con fotos y anécdotas acerca de la exitosa serie. “Tenemos al tío Junior recordando con nostalgia la Pequeña Italia de Newark, los consejos de Tony para hacer barbacoas, el paseo de Janice por el camino de los recuerdos disfuncionales, las especialidades emblemáticas de Artie al estilo Bucco, la receta manuscrita de Livia para los biscotti de 1967 y la tarta de ricotta con piña de Carmela, con la que se gana el favor de todos”, describe la sinopsis del libro.

Al tratarse de un elemento real y sustancial en la serie, los platos siempre estuvieron a la altura de su trama, comprándose a diario en auténticos locales italianos de Nueva York y Nueva Jersey, para después ser consumidos por un Steve Chirripa en plató. Carne, marisco, pasta con salsa boloñesa o marinera, lasañas, pollo asado… los banquetes italianos ‘preparados’ por Carmela, la mujer de Tony, alegraron al elenco y al equipo durante mucho tiempo. Hasta la escena final.