Todos tenemos un ídolo. Alguien en quien apoyamos e influenciamos nuestras expectativas. Ya sea un poeta, un político e incluso un actor -hombre o mujer-. Lo que se denomina de toda la vida un ejemplo a seguir. Pero si miramos al otro lado de la moneda, surge una pregunta: ¿quién inspira a estos mismos ídolos? ¿Quién los acompaña en su camino hacia la grandeza?
Por supuesto que sus seres queridos e ídolos que les preceden. Sin embargo, siempre hay un impulso más allá de lo personal. De hecho, a veces es tan simple que solo hace falta un sorbo. En muchos casos, el Sancho para su Quijote es el mismísimo vino. Una bebida que lleva acompañando a la humanidad y despertando su hemisferio derecho del cerebro -más asociado a creatividad e intuición- desde hace siglos. No sorprende que muchas personalidades hayan sucumbido a su encanto: poetas, reyes, artistas y líderes mundiales han encontrado en esta bebida un placer que estimula los sentidos y despierta la creatividad. Algunos lo disfrutaron con elegancia y sofisticación, dejando que su amor por el vino se reflejara en su obra y estilo de vida, convirtiéndose en verdaderos fanáticos de esta bebida milenaria.
Pero no todos se limitaron a admirarlo desde la distancia. Mientras unos lo celebraban y veneraban, otros decidieron dar un paso más allá: producirlo, innovarlo y compartirlo con el mundo con sus propias manos. Actores, cantantes, cineastas y de más artistas transformaron su pasión por el vino en proyectos propios, creando viñedos, bodegas y marcas que hoy son referentes en la industria vinícola.
En este recorrido descubriremos tanto a los amantes históricos del vino como a los emprendedores que han convertido su devoción en una obra tangible, elevando esta bebida a una pasión y un fanatismo. ¿Ahora quién es fan de quién?
Históricos del vino
Federico García Lorca: el poeta español, figura clave de la lírica andaluza y renovador de la poesía española, no solo tenía afán de descargar versos que hablan al corazón, sino también era un gran amante del vino. Al igual que era un gran fanático de la gastronomía en general, consumía el vino con frecuencia y con mucho gusto, costumbre que permitía catar en sus versos y dramas: “Danos vino hasta que se nos salga por los ojos. Serán muy bonitas nuestras lágrimas; lágrimas de topacio, de rubí” (Bodas de sangre, 1933).
Virginia Woolf: muchos han sido los escritores cuya inspiración ha fluido con cada sorbo. La escritora británica fundamental en la renovación de la novela contemporánea y pensadora del siglo XX, con obras como Orlando (1928), fue una de ellos. Su amor por el vino era bastante conocido. Lo disfrutaba mientras escribía y durante encuentros con su círculo literario en Bloomsbury. En específico, Woolf tenía predilección por el vino blanco de Alella.
Marie Antoinette: la última reina consorte de Francia, símbolo de la opulencia y los placeres cortesanos, no solo engullía tarta. También disfrutaba del buen vino. Para ella, el vino y el champagne resultaron ser unos acompañantes fieles a diario. Incluso se dice, que los bebía en copas diseñadas con formas de lo más excéntricas, como la forma de sus pechos. No la culpamos, Versalles corrompe a cualquiera, incluso a una joven aristócrata húngara de lo más barroca.
Édith Piaf: uno de los mayores iconos musicales franceses del siglo XX, conocida por su voz potente y única también resultó ser fan del vino. Esta pasión la descubrió muy joven de la mano de su abuela, quien mezclaba vino con leche para calmarla. Ya más tarde, durante su vida adulta, Piaf mantuvo su pasión por el vino tinto, presente en sus canciones y en reuniones sociales, formando parte de su personalidad bohemia y auténtica. «Le vin nous enivre, c’est la faute à Voltaire«, que traducido significa «El vino nos embriaga, es culpa de Voltaire” (Hymne à l’amour).
Winston Churchill: el primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial fue un gran aficionado al champán y al vino de Burdeos, que le acompañaba incluso en momentos decisivos de su gobierno. Disfrutaba de catas y reuniones con amigos y colegas, y no faltaba a su desayuno diario sin una pequeña copa de vino blanco.
Napoleón Bonaparte: sí, otro francés más. El máximo emperador francés resultó ser un apasionado del vino, además de un entusiasta de la conquista. Fue una figura clave en el fomento la viticultura y la producción de vino en Francia. Asimismo, se le atribuye la creación de la Clasificación de Burdeos de 1855, que todavía se utiliza hoy. Napoleón contaba con una bodega personal variada y selecta, de la que disfrutaba en privado durante su vida y exilio.
Emprendedores del vino
Olivia Newton-John: Sandy era solo un personaje. La escena en la que casi se desmaya por beberse un trago de vino y fumar una calada de un cigarrillo, era todo una ficción que pasaría a la historia junto a sus canciones y bailes pegadizos. En la realidad, la cantante y actriz australiana, descubrió su pasión por el vino durante sus viajes artísticos. En los años 80 fundó Koala Blue, un proyecto vinícola que hasta logró tener reconocimiento y distribuirse en EE. UU en el año 2000. Además, en 2015 lanzó un proyecto solidario para la lucha contra el cáncer llamado Pink and Blue For Two, con Merlot y Chardonnay de California.

Gerard Depardieu: no solo nos robó el corazón en su papel de Obelix, sino que el actor francés también nos roba el paladar con Chateau de Tigné. Su bodega produce más de 350.000 botellas anuales bajo 11 marcas distintas, y sus proyectos se extienden a España, con viñas en Toro y Priorat junto a Bernard Magrez. Todo un éxito, al igual que sus películas.
Francis Ford Coppola: tras finalizar El Padrino: Parte II, el director estadounidense adquirió la histórica bodega Inglenook en California y luego Château Souverain y Virginia Dare Winery. Su pasión por el vino se refleja en botellas de alta gama y en innovaciones como los vinos en lata, que comenzó a producir en 2002 y 2018.
Brad Pitt & Angelina Jolie: una de las ex pareja de actores más mediática de todos los tiempos adquirió en 2008 Chateau de Miraval en Provenza, transformándolo en un proyecto vinícola de prestigio. Aunque se divorciaron en 2016, ambos siguen involucrados en la producción de vinos, especialmente rosados, que se utilizan también en subastas benéficas y eventos solidarios. Su rosado Muse de Miraval ha alcanzado la cifra de 2.600 euros en pujas.