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Tapas y Renault: una ruta, una cena y un destino común

En Forbes House, Tapas y Renault se encontraron alrededor de una mesa para celebrar una forma compartida de entender la cultura. Con motivo de la presentación de la lista de los 30 más influyentes en Gastro 2025, la cena se concibió como una experiencia inmersiva, una ruta sensorial donde cada plato funcionaba como una parada y cada invitado como un explorador dispuesto a dejarse llevar.

Renault 4 siempre fue sinónimo de apertura y carácter: un coche democrático, aventurero y carismático que marcó una época. Hoy regresa reinventado —eléctrico y sostenible— bajo el claim Liberté 4 Ever, manteniendo intacto ese espíritu libre. La gastronomía contemporánea comparte esa pulsión: chefs y creadores que se atreven a mezclar, reinterpretar y avanzar sin pedir permiso. De ese paralelismo nace el relato de esta cena.

La primera ruta se detuvo en la esencia. Calabaza, mantequilla noisette y café componían un plato que hablaba de origen, iconicidad y sencillez inteligente. Ingredientes humildes elevados a experiencia, igual que el R4 supo convertir lo cotidiano en símbolo. Un arranque que reivindica la raíz, el diseño honesto y la idea de que lo esencial, tratado con ingenio, puede convertirse en icono.

La siguiente parada invitó a desviarse de los caminos previsibles. Anguila ahumada, pencas de acelga y velouté ibérica al palo cortado dibujaron un paisaje atrevido y equilibrado, donde el humo, la salinidad y la sedosidad convivían con naturalidad. Un plato con espíritu explorador, que avanza por territorios menos transitados, reflejando el carácter aventurero y magnético del R4.

El viaje continuó hacia la tradición reinterpretada. Jarrete de ternera a baja temperatura con puré de patata: solidez, memoria y sostenibilidad entendida como respeto por el tiempo y el producto. La cocción paciente habla de eficiencia y conciencia; el jarrete, de tierra y herencia; el puré, de confort. Igual que el nuevo R4 eléctrico, es pasado revisitado con tecnología y propósito.

Cada una de estas rutas conectaba pasado y futuro, ingredientes que nacen de la tierra con ideas que nacen de la libertad creativa. Como Renault 4 E-Tech eléctrico, el menú transitó desde lo esencial convertido en icono hasta lo aventurero y sorprendente, pasando por una visión responsable del presente.

El cierre del recorrido celebró la energía del mañana. Chocolate y maíz unieron lo ancestral y lo contemporáneo en un juego de texturas y contrastes que hablaba de modernidad y electricidad. Un postre que, como el R4, recupera su esencia para proyectarla hacia adelante, cargada de impulso.

Así, la cena rindió homenaje a quienes influyen y abren camino. A los creadores que expanden las fronteras de la cocina y a un icono del motor que vuelve para recordarnos que moverse —en la carretera o en la mesa— siempre es un acto de libertad.