Uno de los grandes problemas que tiene el mundo del vino es su seriedad. Parece que paladear un vino y recitar su nota de cata debe ser algo tan exquisito que está al alcance de solo unos pocos. Y claro, esa relevancia se traslada igualmente a los productores. Por eso es una alegría cuando unos bodegueros deciden no solo crear un buen vino, sino además divertirse en el proceso, y hacer todo lo posible para que quien llene su copa con él, lo disfrute también con una sonrisa.

Y eso es precisamente lo que han hecho Belarmino Fernández y Alfonso Chacón, de Bodegas Canopy, y los hermanos Fariña, de Bodegas Attis, recuperando la sana tradición de colaboración entre bodegas. Combinando lo mejor de cada casa, mitad garnacha, mitad sousón, con un año de crianza en barrica, han creado a ocho manos Estéreo, un vino único y delicioso; un ‘mar y montaña’ en toda regla. Si algo desborda este tinto, desde luego, es personalidad, desde el diseño en 3D de su etiqueta hasta ese marcado carácter atlántico del que hace gala, y que debe agradecer especialmente a la delicada y aromática uva sousón de Rías Baixas, una variedad escasa y en cuya recuperación Bodegas Attis está muy implicada. Su producción se ha limitado a 400 botellas y 200 mágnum. Como el Pirata de Benjamín Romeo e Ismael Gozalo, también Estéreo tiene ya sabor a clásico.