Al clasificar una botella de vino, ¿cómo estamos tan seguros de que a todos nos sugieren las mismas notas? Está claro que el color y la translucidez es posible que todos lo veamos igual pero ¿el sabor?. Un estudio reciente ha afirmado que es posible que el lugar de procedencia y la nacionalidad de la persona que cata un vino, perciba de una forma alterada los sabores y olores que otros expertos.

El estudio, dirigido por Bianca Grohmann en la Universidad Concordia de Montreal, examinó a 22 expertos en vino ubicados en dos regiones distintas de Canadá a una distancia de casi 3.000 kilómetros. Unos de Okanagan, en la Columbia Británica, y otros en Montreal, Quebec. Cada grupo fue evaluado con las mismas siete botellas de vino en una cata a ciegas que duró 60 minutos. Curiosamente, aunque ambos grupos eran expertos entrenados, los hallazgos difirieron significativamente.

Descubrimos que las personas que habían sido formadas en en el Wine and Spirit Education Trust, certificado proveniente de la tradición de los sommeliers franceses y del periodismo sobre el vino, tenían las mismas características entre ellos. Mientras que los que contaban con diferentes antecedentes educativos y diferentes contextos socioculturales detectaban más acidez, amargura, roble y especias en los vinos que los otros. Un hallazgo tiene implicaciones para el público en general porque los consumidores no deben pensar que los expertos en vinos tienen una sola voz, sino que son distintos y están influenciados por su ubicación y tradición.