Verano es sinónimo de recogida de frutas y con ello el momento perfecto para realizar una deliciosa mermelada casera. Aunque sabemos que pueda parecer complicado, su elaboración es muy sencilla y lo mejor, es 100% natural.

Este tipo de recetas se pueden realizar con cualquier tipo de fruta, y si haces más de la cuenta, podrás conservarla par todo el invierno. Sobre una tostada de pan rústico para desayunar, para acompañar tus meriendas, o con una rica tarta de queso casera, podrás usar la mermelada siempre que quieras.

Y aunque su elaboración no tenga mucha complicación, te queremos dar los tips perfectos para que el resultado sea lo más satisfactorio posible.

  • Elige la fruta que más te guste, pero es importante que sea madura. Escoger fruta de temporada ayudará a potenciar el gusto de la mermelada. Lávala, saca los tallos que pueda tener y córtala a trozos. Si deseas, también puedes pelarla.
  • Pesa la fruta y agrega 800 gramos de azúcar granulado por kilo de fruta. El azúcar es un elemento muy importante en la elaboración de la mermelada, ya que actúa como conservante. Por ello, no bajes excesivamente su proporción, ya que podría ser una de las principales causas de resultados líquidos y poco ligados.
  • Dejar reposar durante dos horas y remueve de modo que el azúcar se disuelva. Si lo prefieres, puedes dejarla toda la noche en el frigorífico.
  • Cocina a fuego medio-alto y remueve con una cuchara de madera. Cuando empiece a espumar, baja el fuego (no es necesario retirar la espuma). Cuando el centro de la olla hierve sin espuma, cocer durante unos 35 minutos.
  • Para probar el punto de la mermelada, coger una cucharada, si se queda pegada en el dorso y casi no gotea está lista para retirarla del fuego. Si por lo contrario, todavía está líquida, déjala cocer durante no más de 10 minutos.
  • Puedes verter la elaboración en frascos de cristal y conservarla.

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