En el corazón de Santa Cruz late un hotel vanguardista en el que dejarse llevar y sincronizarse con el estilo de vida pausado de la ciudad. Barceló Santa Cruz Contemporáneo se erige como el destino urbano, que, rodeado de grandes jardines, museos y lugares emblemáticos de la capital tinerfeña, encapsula su esencia para transmitirla tanto a través de su arquitectura, como de su interiorismo o su carta.
El hotel de 4 estrellas se presenta como un templo de la modernidad -recién reformado- que ha sobrevivido el paso del tiempo, floreciendo y evolucionando al ritmo de la isla, sobre la obra arquitectónica de Félix Sáenz Marrero, inspirada en el estilo racionalista de mediados del siglo XX en Canarias.


El ambiente cosmopolita se respira en todo el concepto, atravesando sus estancias minimalistas llenas de luz y contraste de texturas hasta llegar a su idílico rooftop en el que relegarse al hedonismo bajo el sol, bañarse en su infinity pool y beber unos cócteles de autor con vistas panorámicas a la ciudad.
La gastronomía canaria como pilar
Hablar de Tenerife es también hablar de los Hermanos Padrón. Con un restaurante en el hotel Royal Hideaway Corales Resort, el dúo de referentes en la alta cocina canaria conocido por diluir la naturaleza y el arte en sus platos, desarrollaron una carta urbana para el restaurante gastronómico del hotel, llamado Sanabria Típicamente Santa Cruz, inspirado en el icónico parque García Sanabria.

Los chefs con 2 estrellas Michelin y 3 Soles Repsol orquestan para este restaurante una propuesta más informal que representa Santa Cruz y los chicharreros a través de la tradición, los bares, las tabernas o las sobremesas que conforman el ecosistema culinario de la ciudad. Desde los sabores que nos transportan directamente al Mercado de África, y a sus especias o aromas, hasta los míticos bocatas de tortilla del bar charcutería La Garriga que rozan la religión desde 1953.
En la carta se instalan una serie de entrantes-tributo a la ciudad como unas arepas de cochino negro con chicharrón y camarón frito en honor al bar La Retama, una tortilla vaga de bacalao ahumado inspirado en La Garriga o un escacho de papa negra con caballa ahumada y foie gras del Restaurante Canaima. También conviven en ella clásicos como una ensaladilla de gamba canaria y botarga.


Los Padrón proponen para continuar la velada platos con pura esencia canaria como una pancita glaseada y cogollo a la brasa o un canelón de cuellos de cordero y berenjena para terminar con grandes dosis de nostalgia a través de un flan de huevo y unos churros con chocolate reinterpretados. Todo ello maridado con una selección de vinos canarios diseñada por parte de su sumiller Elizabeth Molina.
Cócteles desde el cielo
La coctelería del hotel se eleva a la altura de su gastronomía de la mano del reconocido bartender Yoni Mesa, uno de los mejores cocteleros del mundo. En B-Heaven Macusamba la idea es beberse la ciudad a tragos, recorriendo -al igual que con su comida- los barrios, los parques o los personajes emblemáticos que ilustran Santa Cruz.


Yoni Mesa propone una carta líquida de cócteles inspirados en todos esos lugares, como el Mercado de África mezclando ron palmero Aldea, vermút blanco de Lanzarote, cordial casero de jengibre, romero y lima, zumo de aloe vera y maracuyá.
El barrio en el que se encuentra el hotel tampoco podía faltar en esta oda con “El Toscal”, un trago de ron, anís, canela, salvia, cilantro, lima natural y cola con el que iniciar la noche. En ellos, podemos ver como el producto local se mezcla con la técnica contemporánea, la creatividad y la identidad chicharrera que cierra el círculo -y el plato- de Barceló Santa Cruz Contemporáneo.