Los hemos probado de chocolate, el clásico de los clásicos, pero también de queso y de verduras. Y sí, lo hemos gozado. Pero es que, ¿quién va a resistirse a este glamuroso y esponjoso plato francés que ya conquistó en su momento a Luis XIV? Pues nosotros no, claramente. Lo bueno del soufflé es vale como postre pero también como plato principal acompañado de alguna guarnición. Hoy, nos decantaremos por la primera opción que nos llega desde la editorial 5 Tintas. Una receta sabrosa, vibrante con un toque   mentolado.

Ingredientes para 4 personas:

  • 250 g de grosellas negras, descongeladas si no son frescas
  • 4 cucharaditas de gelatina en polvo
  • 4 huevos (yemas y claras separadas)
  • 250 ml de nata para montar
  • 5 cucharadas de menta fresca picada
  • 6 cucharadas de agua
  • 200 g de azúcar caster
  • Azúcar glass para espolvorear

Modo de preparación:

Envolver con papel vegetal cuatro ramequines de 10 cm de diámetro y 6 cm de profundidad, de manera que el papel sobresalga 6 cm. Pon las grosellas
y dos cucharadas de agua en una cacerola, cúbrelas y cocínalas ligeramente durante
5 minutos, hasta que se ablanden. Mézclalas bien hasta obtener una masa homogénea
y pásala por un colador.

Pon el resto de agua en un bol resistente al calor y esparce por encima la gelatina. Asegúrate de que el agua absorbe todo el polvo. Resérvalo durante 5 minutos, luego calienta el bol al baño María durante 3-4 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la gelatina se disuelva y obtenga un líquido claro.

Introduce las yemas de huevo y el azúcar caster en un bol grande resistente al calor
y colócalo encima de una olla con agua hirviendo a fuego lento, pero sin que la base del bol llegue a tocar el agua. Bate los huevos durante 10 minutos o hasta que se forme una mezcla espesa y pálida y la batidora deje rastro sobre la superficie. Retira el bol del fuego y sigue batiendo hasta que se enfríe. Vierte la gelatina disuelta en un chorro fino y constante, luego añade el puré de grosellas.

Monta la nata suavemente y luego incorpórala a la mezcla de soufflé junto con la menta. Haz lo mismo con las claras de huevo hasta que estén a punto de nieve. Añade una cucharada de las claras a la mezcla para que pierda un poco de consistencia y luego incorpora el resto. Vierte la mezcla en los moldes de manera que sobrepase el borde. Deja enfriar el soufflé en la nevera durante 4 horas.

Retira el papel de los moldes. Para decorar, coloca 4-5 tiras de papel vegetal superpuestas en la superficie de los soufflés y espolvorea azúcar glas tamizado. Retira las tiras de papel y sirve.