Siempre diva y sirviendo outfit, Rosalía (Sant Esteve Sesrovires, 33 años) ha vuelto a dejar a todo internet con la boca abierta. Esta vez no ha sido por ninguna canción que haya despertado a los mismísimos santos o un videoclip con millones de visualizaciones. Esta vez ha dejado salivando a sus espectadores con su receta de tortilla de patatas para Vogue, la cual ha interpretado con arte, soltura y un C1 en spanglish.
Confiesa ser una messy cooker y que, precisamente por eso, cuando le toca cocinar se concentra al máximo: en silencio o, como mucho, bailando salsa internamente. Son demasiadas cosas a las que prestar atención y no puede permitirse distracciones. “Mi mente no es tanto de producción. Es más bien de creación”.
Partidaria de añadir mucha cebolla y de cortarla “como a una le nazca”, la cantante catalana ofrece una auténtica masterclass sobre cómo preparar una tortilla de patatas tradicional. Y no solo eso, además muestra cómo convertir el proceso en todo un ritual muy español, al descorchar una botella de vino y montar un buen aperitivo mientras cocina.
Mientras la cebolla se pocha -“siempre a fuego medio, que luego se quema”-, la artista de Lux descorcha una botella de Cason Sauvignon para sus amigos. “Las guapas saben abrir las botellas solitas”, bromea, aunque el corcho termina partiéndose por la mitad. Para acompañar, prepara su aperitivo favorito al más puro estilo del Baix Llobregat: patatas fritas, aceitunas, mejillones y salsa Espinaler. Y para rematar este momento tan castizo, levanta la copa y lanza el clásico “quien no apoya…”, bueno, seguro que sabes cómo termina.
En la sartén -que, según ella, mejor si es de las que llevan “todos los químicos” para que la tortilla no se pegue- vierte las patatas, cortadas de forma desigual para lograr una mezcla de texturas, «la gracia de una buena tortilla de patatas». Mientras se terminan de hacer, prepara el acompañamiento de este plato tan sencillo y delicioso: pan chapata untado con ajo y tomate, rematado con sal y un buen chorro de aceite de oliva.
Finalmente, con sorbos de vino intercalados, Rosalía da la vuelta a la tortilla con mucha concentración y la sirve acompañada de su pan tumaca. Es cierto que a la diva se le olvidó echar la sal en el momento adecuado, aunque está convencida de que puede añadirse después y que, aun así, el resultado es un “2000 sobre 10”.
A la que se van apagando las luces de la cocina de Vogue se le escucha: «madre mía, hablar y cocinar…qué cosa más difícil tener un programa de cocina». Quién diría que lo suyo es cantar.