Esta semana volvemos a dar lecciones de vida a través de un proverbio español con el pan como protagonista. ¿De qué se tratará esta vez?

Básicamente se trata de dedicar tiempo a lo que nos interesa y de no manosear lo que no nos vamos a comer, tal y como reza Quien pan menea, pan no desea.
Algo así como: si manoseamos mucho el pan, es decir, si lo tenemos mucho tiempo entre las manos y no nos decidimos a llevárnoslo a la boca es porque, en realidad, no lo queremos comer.

Y algo así es lo que ocurre en el día a día con otra serie de cosas y personas. Por ejemplo, cuando no nos decidimos a comprar ese pantalón que tanto creíamos desear es porque no nos termina de agradar. Lo tenemos entre las manos, nos lo probamos, pedimos consejo, nos miramos al espejo, lo meneamos. Pero no lo deseamos.

Y no hace falta que digamos que lo mismo ocurre con las personas. Sí, te gusta, quedas, te ríes y te lo pasas bien, pero algo hay que no te invita a desear a esa persona lo suficiente como para dar un paso más.