Unas nos colocan en un asiento cercano a la muerte y otras nos alejan de ella.

Así de tajante se ha mostrado un grupo de investigadores del Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard: el consumo de proteínas animales nos acerca a la muerte mientras que el de vegetales nos aleja.

Y no sólo eso, según este estudio, publicado posteriormente en Archives of Internal Medicine, reducir el consumo de carnes rojas procesadas (proteínas animales) a favor de un consumo reiterado de legumbres, por ejemplo, (proteínas vegetales) evitaría padecer la ristra de enfermedades, sobre todo cardíacas, que se conocen.

Actualmente el consumo de proteínas animales está relacionado con el padecimiento de enfermedades devastadoras, ocasionadas también por otros hábitos como fumar, beber y drogarse.

Un riesgo que se confirma con las cifras de consumo que se barajan: un 14% de proteínas animales frente a un mísero 4% de las vegetales.