Los niveles de azúcar que contiene la comida rápida y poco saludable, junto con las grasas vacías que contienen, hacen que los daños que la glucosa causa en el riñón sean similares a las consecuencias tan negativas que la diabetes tipo 2 dejan en el mismo órgano.

Así lo confirman investigadores de un estudio realizado en la Universidad Anglia Ruskin, Cambridge, Reino Unido.

Todos, en un momento de nuestra vida, hemos recurrido a la comida rápida para salir del paso, pero abusar de este tipo de alimentación sólo puede provocar daños en le organismo, principalmente en el riñón, uno de los tres órganos encargados de metabolizar la glucosa que ingerimos. Cuando los niveles de azúcar son tan altos se produce una sobrecarga de trabajo que nuestros riñones son incapaces de soportar provocando unos cambios que terminan por dañarlos y reducir la esperanza de vida de estos órganos a la mitad.

Un mal que afecta a muchas personas debido a que la alimentación occidental es cada vez más rica en grasas y azúcares.