El día 25 de enero comienza el Año Nuevo Chino, donde este 2020 se celebra el Año de la Rata. Y para celebrarlo hemos recurrido a la Directora de Enología de Campo Viejo para que nos recomiende qué vinos maridar con los platos orientales más típicos de la cultura china.

Wanton mee

El wanton o wantan son unos fideos de huevo que suelen servirse en una especie de sopa, con soja o salsa de ostras. Hay versiones muy diferentes, se pueden rellenar con carne picada de cerdo, carne de vaca, gambas, langostinos, incluso aceite de sésamo. Para un plato con tantas opciones posibles y tan rico en sabores, Elena Adell, nos comenta que lo mejor es apostar por servirlo con un Campo Viejo Rosado. “Los rosados son vinos injustamente olvidados en las mesas. Son deliciosos, y si no estás muy seguro de con qué vino va a armonizar un plato, con un rosado seguro que aciertas en casi todos los casos. En esta ocasión es la opción perfecta por su potente aroma que nos muestra fresa, frambuesa, sandía, mora, un lado floral nada desdeñable, así como un recuerdo cítrico de pomelo. Además, su grasa y su volumen en boca son otra de las razones por las que el rosado se convierte en la elección ideal. Ante la profusión de aromas y texturas, hay que elegir un vino que no se deje intimidar y el Campo Viejo Rosado consigue esto y lo hace con nota”.

Jiaozi

Se trata de unas empanadillas muy especiales. Es un plato que no suele faltar en una mesa china durante las celebraciones del Año Nuevo, ya que su forma de media luna representa para ellos la buena fortuna. Suelen estar rellenas de carne picada, verduras y salsa de soja. Al tratarse de un plato con un sabor más tradicional, pero con el toque de la soja, la mejor forma de combinarlo es con un Campo Viejo Vendimia Seleccionada Crianza. Esto asegura Adell, quien nos comenta que “la carne nos pide los taninos de un tinto. La soja nos demanda complejidad y contundencia aromática. Y la textura de la masa de la empanadilla el contrapunto que nos va a dar este vino”. Además, la Directora de Enología de Campo Viejo añade que con esta armonía “todos van a salir ganando porque plato y vino se van a ver potenciados tanto en aroma como en texturas”.

Pollo kung pao

Este plato es conocido por ser uno de los más picantes de la gastronomía china. Suele incluir nada más y nada menos que un sofrito de guindillas, pimiento de Sichuan y, en muchas ocasiones, distintos tipos de chiles originarios del país asiático. Para poder disfrutar de este intenso y picante sabor el mejor acompañamiento es un Campo Viejo Blanco Semidulce. En esta ocasión Elena nos aconseja apostar por una armonía de contraste, con ella “vamos a equilibrar el picor del plato con el dulzor nada empalagoso del vino y el ardor en boca con el frescor de su acidez pausada, esta armonía formará una muy agradable sorpresa”.

Huo guo

Este plato que es una gran combinación de sabores y de texturas. Es una receta que se ha elevado a la categoría de ritual. Se coloca en el centro de la mesa una olla con caldo aromático y se van introduciendo en ella distintos alimentos que se van cocinando en el caldo, al estilo de una fondue. Como es un plato que puede incluir muy distintos alimentos y sabores muy variados, aunque siempre bañados con ese manto que proporciona el caldo aromático, en esta ocasión el mejor vino para acompañarlo es un Campo Viejo Reserva. Elena Adell asegura que en este caso “la razón es sencilla, pero de peso. Este es un vino que armoniza casi con cualquier comida que puedas pensar, que va a gustar a todos y por eso, te va a permitir quedar como un magnífico anfitrión. Su complejidad aromática, su suavidad y la delicadeza en boca, su acidez justa, le permite ser el acompañante perfecto tanto para la carne, como para el pescado o las verduras. Plato y vino se reforzarán y ampliarán sus registros propios”.

Barba de dragón

Siempre que hablamos de comida china tendemos a olvidarnos de sus postres. Esta barba es caramelo preparado en finísimos hilos, está conformado por muchas hebras de azúcar. Esto le concede la apariencia de una barba fina, como la del dragón, de ahí su nombre. La mejor armonía para esta dulce barba es un Campo Viejo Gran Reserva. En esta ocasión la apuesta de Elena es sorprender a nuestros comensales, por eso su recomendación es este vino. La Directora de Enología de Campo Viejo asegura que “el postre es el fin de la fiesta gastronómica y el inicio de la siguiente, la sobremesa”. Para ello nos aconseja que disfrutemos de la sutileza de este Campo Viejo y continuar dándole tiempo mientras charlamos para que, “sin prisa, pero sin pausa, nos muestre los aromas que encierra y que va desplegando lentamente”. Además, añade que “cada vez que nos acerquemos a la copa creeremos estar disfrutando de un vino diferente porque nos estará mostrando sus diferentes facetas: su fruta, madura y bien presente, la elegancia de sus especias, los toques de trufa, tabaco, así como una pizca de cacao y avellana”. Elena Adell concluye que se trata de una armonía de postre y vino perfecto, gracias a que este Campo Viejo Gran Reserva provoca el disfrute de la conversación y el encuentro”. ¡Qué mejor fin de fiesta!