La cena de Nochebuena, la comida de Navidad, fin de año y su cotillón, Año Nuevo, el roscón de Reyes y la comida del día seis. Y, por supuesto, a todo eso súmale las cenas de empresa, las cañas improvisadas y las comidas con amigos. Un sinfín de veladas gastronómicas que harán temblar a tu organismo. Sin embargo, existen algunos pequeños ‘tips’ para evitar calorías. Toma nota:

No comas al centro. Las cantidades que ingerimos son muy importantes, es mejor que te sirvas en tu plato y veas con claridad todo lo que vas a comer en lugar de estar picoteando de un lado para otro.

La velocidad en la mesa es mal síntoma. Tómatelo con calma y modera tu velocidad, el cerebro necesita tiempo para transmitir la sensación de saciedad. Come despacio y mastica muy bien los alimentos.La saciedad aparece aproximadamente a partir de los 20 minutos de haber comenzado a comer.

No llegues con hambre a la mesa. Llegar con mucho apetito hará que todo te apetezca, es mejor saciarnos antes, bebe mucho agua y toman algún snack como fruta o frutos secos y, de esa manera, elegiremos mejor qué comer, aquello que realmente nos apetece.

Prémiate pero no te pases. No te prives de los dulces navideños porque es casi una misión imposible, eso sí, elige el que más te guste y disfrútalo, es mejor darse un pequeño placer que prohibirlo del todo y que tu cuerpo responda con un arranque de impulsividad y su consecuente atracón.

Sobremesa sí, pero con la mesa recogida. Una vez que termines la comida retira tu plato y cubiertos así como la comida de la mesa y, de esta forma, no seguirás picoteando constantemente.

La verdadera es clave es ser flexible y huir de la prohibición. Ir con una mentalidad de castigo hacia nosotros mismos solo puede desencadenar en excesos.