Te mostramos un menú fácil de elaborar y sin la necesidad de que tus habilidades culinarias sean tu fuerte. Para ello, lo primero que debes tener en cuenta es que el menú debes preparado con antelación, cero agobios para que puedas dedicarte a disfrutar solo de tus invitados. Y otra premisa importante, la bebida. Acompaña tu menú al inicio o al final de un buen champán y marida tus comidas con vino. Para dar la bienvenida puedas innovar y presentar el champán a modo de cóctel, ‘agua de Valencia‘.

Para los entrantes selecciona una buena materia prima y cero complicaciones y, ¿cómo se consigue eso? Busca platos que no necesite de previa elaboración. aquellos que prácticamente solo tengas que sacar del embalaje. Algunas opciones son el marisco fresco, una tabla de quesos acompañado de fruta, el ‘foie‘ servido con mermelada o los ibéricos, como jamón o lomo.

Para el primer plato elige las cremas o caldos, algo ligero y sencillo.  Algunas de las más propias para Navidad son las crema de verduras, como la zanahoria o las de marisco, como la de mejillones.

Para continuar, y aquí viene la parte más elaborada de todo el menú, atrévete con el solomillo Wellington. Aunque requiere de esfuerzo, su elaboración es más sencilla de lo que crees y está delicioso.

Y por último, el postre. Intenta que además de una elaboración sencilla sea digestivo. Las mejores opciones son la fruta natural combinada con turrón y bombones de calidad gourmet. Otra opción es el helado acompañado de dulces típicos navideños como el Panettone.