Ubicado en el barrio de Salamanca, se encuentra Pante, un acogedor espacio lleno de cultura y tradición italiana. Sin embargo, no es el concepto que cualquiera esperaría de su gastronomía.

Su particular nombre deriva de la isla siciliana de Pantelleria, situada a 60 millas de Sicilia y a 36 de Capo Bon en Túnez. Y es aquí donde comienza la magia de Pante. “Aquí las recetas italianas tradicionales cambian gracias a la influencia árabe de Túnez en la isla de Pantelleria” comentó Alessandro Luchetti, propietario de Pante. 

Una coqueta terraza y un ambiente donde la música y el servicio te transporta a Italia es lo primero que llama la atención al llegar al lugar. Al abrir el menú, de inmediato se refleja el concepto viajero, histórico y cultural con un mapa que te sitúa en la isla siciliana y ya da pistas de que aquí encontrarás una historia italiana que no conocías. 

Tradición italiana con destellos árabes

Lleva tres años compartiendo con Madrid el recetario tradicional de la ‘perla negra’ del mediterráneo (la isla siciliana de Pantelleria) con su oferta gastronómica, siempre poniendo como prioridad la frescura y alta calidad de sus productos. “Usamos mucho producto crudo para ponerlo en valor por sí mismo” nos contó Alessandro Luchetti. En Pante se puede encontrar una gran variedad de carpaccios hechos con los mejores pescados, carnes o vegetales, ¡hay para todos los gustos!

La berenjena y las alcaparras son protagonistas en muchos de los platos que ofrece el lugar ya que son indispensables en la gastronomía tradicional de la isla. Sin embargo, el giro inesperado es que utilizan ingredientes como la canela y el jengibre para potenciar sus preparaciones todo esto por la influencia árabe durante su historia.

El viaje

Comenzamos nuestra experiencia con una recomendación de vinos italianos, perfectos para bajar las revoluciones y el calor de este verano. Un Pinot Grigio para ambientarnos en Italia y un Catarratto (uva siciliana) para adentrarnos aún más en el contexto que vivíamos.

Tres entrantes llegaron juntos. Una focaccia olio rosmarino muy crujiente pero jugosa por dentro con aromas que nos recuerdan a una cocina casera por el romero que tenía encima.

No podíamos dejar de probar uno de sus famosos carpaccios y probablemente dimos en el clavo con uno de los más sabrosos y jugosos. Un carpaccio di Branzino hecho con lubina y salsa de albahaca, limón y pistacho de Bronte, perfecto para iniciar el festín siciliano. El tercero fue una completa sorpresa.

Si no eres fan de la berenjena es porque nunca has probado la de este lugar. “La Caponata siciliana es la entrada más típica de Pantelleria” afirmó Denis Codespoti, chef de Pante. Un guiso algo dulce y cremoso de berenjena con aceitunas, alcaparras y hierbas aromáticas que se deshacía en la boca y formaba el combo perfecto con la focaccia para llevarnos al corazón del Mediterráneo.

Cócteles y aperitivos

Después de ese inicio seguimos nuestro recorrido por la isla con la pasta más tradicional del lugar. Pante ofrece un sinnúmero de pastas frescas que son imperdibles en esta experiencia. Esta vez probamos una Cavatelli allá Norma, este estilo de pasta tiene forma de vaina gruesa y bordes redondeados muy parecidos por su forma a los gnocchi, pero esta vez hechos con pasta fresca y más caseros imposible. Era como un baile, el queso ricotta hacía el plato salado, pero la salsa de tomate lo volvía ácido y remataba la berenjena frita para aportarle dulzor y cremosidad, todo esto en una sincronía perfecta. 

Cavatelli allá Norma

El segundo plato nos llevó de vuelta a la fuerte influencia árabe. Sabes que esto es un viaje cuando llega la Cotoletta Pantesca, una milanesa de ternera muy apegada al recetario tradicional de Pantelleria acompañada con patatas fritas y mayonesa de albahaca. Lo que no te esperas es que la milanesa este cubierta con una capa crujiente de parmesano, canela, perejil y limón. Y así es como consigues potenciar una receta honesta y sencilla que cuenta una historia de sabores migratorios. 

Cotoletta Pantesca

¿A dónde va el postre?

Dicen que el postre no va al estómago, sino al corazón, por lo que no podíamos cerrar de una mejor manera este viaje culinario que con el postre más vendido y típico de Pantelleria, el Bacio Pantesco. Un hojaldre muy crujiente y en forma de flor, tradicional de la isla, relleno de queso ricotta y limón con trocitos de chocolate. Un postre para nada empalagoso que envuelve la boca y deja una sensación de haber pasado dos horas muy emocionantes entre el norte de África y el corazón del mediterráneo. Nos dejamos por fuera un crème brûlée al pistacho de Bronte D.O.P que apetecía muchísimo y que sin duda volveremos para probar. 

Bacio Pantesco

Después de todo el viaje cerramos con una larga sobremesa muy a gusto con música italiana, tomando un Gin Pante Basil, un chupito digestivo hecho con ginebra, limón, jengibre y albahaca con el que podrías volver a empezar todo el viaje. 

La filosofía de Pante nace en la importancia de dar a conocer un pedacito de Italia y de su historia que no resuena mucho, pero que tiene mucho que ofrecer. La franqueza y honestidad de sus platos hace que quien pruebe sus recetas se sienta en Pantelleria, un lugar que no conoce pero que ahora desea ir. 

Deja un comentario

Cancelar la respuesta