Ilustración Angie Díaz

Milán tiene mucho truco. Porque parece que solo los ricachones la disfrutan, dejando las migas insulsas para los demás seres humanos. Pero basta con saber que la primavera es su momento ideal y que los milaneses se sueltan el pelo al primer atisbo de sol, para atacar las terrazas a la hora del aperitivo (abundan más de lo que crees) y lograr descubrir que esta ciudad esconde mucho más encanto de lo que nos han querido contar. Toma nota.

24 horas en Milán

07.00h – Desayuno

En pavè (Felice Casati, 27), la fiebre por la masa madre encuentra su mejor representante. Aunque los mejores brioches de la ciudad se elaboran a diario en sissi (Piazza risorgimento, 6), lugar donde se encuentran jóvenes tomándose un café antes de volver a casa con familias empezando el día. En la zona de Sarpi, emergente barrio chino y la alternativa perfecta en un día soleado por sus calles peatonales, chateau Dufan (Paolo Sarpi, 2) sirve a ordas de jóvenes chinos bollería recién hecha y ‘bubble teas’. Para un ‘cannoncino’, supino (Cesare da Sesto, 1) es todo lo que se necesita para ser feliz.

24 horas en Milán

10.30h – Duomo

Después de una obligatoria vuelta por el Duomo y la galleria Vittorio emanuele ii, uno de los centros comerciales más antiguos del mundo, vale la pena una visita al palazzo reale ( Piazza del Duomo, 12), un palacio convertido en museo que ha alojado exposiciones de Haring, Manet o toulouse-Lautrec. En el Museo de la cultura (tortona, 56), el turisteo se anima con un hall del arquitecto David Chipperfield y 17.000 m2 dedicados a exposiciones temporales de artistas como Kandinsky, Miró o Basquiat. ¿Hambre? Una parada por el imperio eataly (Venticinque Aprile, 10) de Mario Batali y asunto resuelto.

24 horas en Milán

12.30h – Aperitivo

Hagas lo que hagas, aquí el aperitivo es sagrado. Fundamental celebrarlo en il camparino in galleria con un Negroni Sbagliato (un “error” en el que se sustituye la ginebra con prosseco) y los camareros mejor vestidos de la ciudad. o en frida (Antonio Pollaiuolo, 3), un local en Isola con sala de exposiciones, tienda vintage, floristería y aperitivos asequibles. Muy cerca, en cantine isola (Paolo Sarpi, 30), se encuentra una de las bodegas más famosas de Milán, considerada una joya por su envidiable selección de vinos y clientela fiel. Y en la misma calle, Otto (Paolo Sarpi, 8): un café urbano conocido por su terraza y jardín.

24 horas en Milán

14.00h – A la trinchera

Tomarse algo en las asociaciones de exguerrilleros de la Segunda Guerra Mundial es el último grito de la moda milanesa. Los jubilados beben amaros, los jovenes bohemios sacian sus ganas de aires kitch y ambos se unen a la mesa en busca de comida casera a buen precio. Los mejores, el ajardinado en porta Volta (Alessandro Volta, 23) y el de porta Venezia (Alvise Cadamosto 2/A), el cual cuenta con una sala para bailar pegado. Para el postre, Bar Luce (Largo Isarco, 2) de la fondazione prada ofrece una visión renovada de los clásicos cafés de la ciudad con el sello ‘indie’ del director Wes Anderson.

24 horas en Milán

20.30h – Cenar

Sin estrellas ni pretenciones, los locales recomiendan de cabeza la Trattoria della gloria (Mario Pichi, 5) y Bolognese da Mauro (Elia Lombardini, 14) para descubrir las glorias que ofrece un plato de pasta fresca casera y hecha a mano, un ‘ragù alla genovese’ o una ‘cotoletta alla bolognesa’. Ya entrados en alta cocina, ratana (Gaetano de Castillia, 28), en el distrito de Garibaldi, sirve el que es considerado como el mejor risotto con azafrán de la ciudad. En rebelot (Porta ticinese, 55), el chef Matteo Monti se gana alabanzas por una cocina local y de temporada en menús degustación “sorpresa”. Qué aproveche.

24 horas en Milán

23.00h – Dormir (o no)

La primera se sirve en Bar Basso (Plinio, 39), un mítico bar que no debe faltar en cualquier visita a Milán. reserva con dos semanas de antelación en Backdoor 43 (Porta ticinese, 43), una coctelería enanísima en la que la especialidad es el whisky. Solo caben cuatro clientes a la vez y durante dos horas. Para dormir, si el dinero es un problema, Ostello Bello (Medici, 4) es la solución, con desayuno gratis y frigorífico bien abastecido. Con 5 estrellas, el hotel boutique TownHouse 12 (Gerusalemme, 12) o el lujo del senato (Senato, 22) –mejor hotel urbano de 2016 según Wallpaper– encabezan la lista.

 

*Artículo publicado originariamente en TAPAS nº 23, mayo 2017
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