Ya lo dice la canción: Sevilla tiene un color especial. La capital andaluza siempre ha encandilado a sus visitantes (y también a sus ciudadanos, claro) por aunar cultura, arte, belleza y, por supuesto, duende, mucho duende. Pero es que si a todo lo anterior le sumamos ese punto más de gastronomía, ciencia del comer que vive uno de sus mejores momentos en el destino español, apaga y vámonos. Color, sabor y olor, por los cuatro costados.

Son varios los restaurantes que en los últimos meses están encargándose de agitar la ciudad: año tras año, Sevilla potencia su riqueza culinaria con nuevas, exitosas y modernas aperturas. Sin olvidarnos de otros más clásicos, obviamente… Y de ahí que nos hayamos lanzado a confeccionar esta lista. No te la pierdas.

Lobo López (Rosario, 15)

El envite tropical del grupo La Vida en Tapas puede presumir de combinar características propias de un patio andaluz con pinceladas exóticas. «Es un lugar con un toque étnico y tintes andalusíes. Los interiores del restaurante están adornados por un jardín que quiere resaltar un entorno natural», explican. Sobre la mesa, tapas españolas y menús de cocina internacional. ¿Recomendaciones? La ensalada de pollo al curry y mango y sus ya míticas croquetas, típicas de la culinaria sevillana.

Casa Ozama (Avenida de la Borbolla, 59)

En esta elegante mansión, en pie desde hace más de 100 años, «poco o nada importa lo que pase fuera». ¿Que por qué? Pues porque en esta descomunal (2.000 metros cuadrados) villa modernista del barrio del Porvenir se come muy pero que muy bien. Sirven como botones de muestra, entre otras genialidades, su brioche con chicharrón de Cádiz, mayo de limón y parmesano, su arroz seco de ibéricos con secreto, pluma y tuétano a la brasa y su tomahawk de vaca con papines al ajo perejil y salsa bearnesa. Aviso a instagramers: todas las estancias respiran mucho carácter y estilo, estampados florales, tejidos de lujo, tercipelos, papeles pintados, espejos, muebles, lámparas de aire retro y detalles de azulejos en tonos azules mediante.

Filo (Hernando Colón, 19)

«Te juro por su sándwich mango chicken curry, y por su zumo red detox, que no encontrarás un escondite más chic y súper canalla en Sevilla. Bienvenidos, o sea, a nuestra sandwichería más pija», adelanta su web. Y quien avisa no es traidor: el coqueto local con horario non-stop del grupo Ovejas Negras se ha convertido en uno de los enclaves más cool para desayunar, disfrutar del brunch, almorzar healthy o pegarte una merendola de campeonato. Y no os olvidéis de que el desayuno es la foto de Instagram más importante del día.

Mano de Santo (Alameda de Hércules, 90)

Trasladarse a las coloridas y tropicales calles mexicanas sin salir de Sevilla es posible gracias a esta auténtica y tradicional taquería, donde una cocina de estilo casero marca el ritmo. Las destrezas culinarias de las distintas regiones del país se dan cita aquí en forma de quesadillas, ceviches y, obviamente, tacos de todos los colores y sabores. Además propone una rica sección de coctelería. Y enchílate por algo que merezca la pena…

Maquiavelo (Muelle de las Delicias, s/n)

Levantó persiana en el verano de 2020 y desde entonces es uno de los imprescindibles de la ciudad. Su ubicación (a orillas del río Guadalquivir) y su ímpetu por complacer a todos y a todas horas (aperitivos, comidas, sobremesas, tardeos, cenas y noches de show) tienen bastante que ver. Además, claro, de su moderno estilo gastronómico: ostras Spéciale Lile D’Oleron Nº2; vieira asada al josper con curry japonés y panceta ibérica; gofre, picaña ajamonada y mayonesa de albahaca… Sabores del mundo repartidos por 7 sofisticados espacios que colocan a la naturaleza como hilo conductor (y ojito, porque el jardín suma más de 1.000 plantas de 90 especies diferentes).

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