El bocadillo de calamares es una de las fórmulas más clásicas de la gastronomía madrileña: pocas recetas triunfan de la misma manera en la ciudad. ¿Quién no ha sucumbido, tras un paseo por la capital, a la tentación de meterse entre pecho y espalda este bocado tan sencillo como exitoso? Tanto naturales como foráneos lo han hecho, lo hacen y lo seguirán haciendo… y por eso he aquí la lista de nuestros preferidos. ¡Apunta!

Los Galayos

En esta centenaria casa de la Plaza Mayor, territorio calamarero por excelencia, apuestan por el bocata de toda la vida: pan de chapata y calamares fritos en aceite de oliva. Acompañado, obviamente, por una caña bien tirada. Las vistas de sus dos terrazas (una en plena plaza y otra en Botoneras) suman puntos.

Dirección: Botoneras, 5.

El Brillante

Es el bar más famoso de la capital si de lo que se habla es de calamares. Esta mítica cervecería, ubicada justo enfrente de la Estación de Atocha, mantiene su apariencia prácticamente intacta desde que abrió sus puertas, hace más de 50 años… y por eso (y por sus bocadillos, claro) es un punto turístico ineludible.

Dirección: Plaza del Emperador Carlos V, 8.

La Campana

Levantó persiana hace la friolera de 151 años y, desde entonces, se ha convertido en uno de los establecimientos indispensables de Madrid a la hora de degustar la famosa receta. El calamar que utilizan aquí llega de Vigo a diario. Y el pan lo sirven crujiente. Un auténtico festival.

Dirección: Botoneras, 6.

Bar Postas

Espejos coloreados de raciones, una larguísima barra metálica, camareros marchando pedidos a grito pelado, montañas de los cefalópodos que nos atañen ya rebozados aguardando el aceite hirviendo… aunque (como en todo) cada uno tiene su preferida, esta es una de las freidurías de viejo cuño cercanas a la Plaza Mayor más demandadas. Desde que el mundo es mundo.

Dirección: Postas, 13.

dNorte

La versión de Liliana Rendón, al frente de los fogones del hermano pequeño del restaurante Villoldo, es un delicioso mar y montaña en toda regla: la chef apuesta por el bocadillo de rabas de peludín, un tipo de calamar muy utilizado en Santander, y por la papada ibérica.

Dirección: Mesonero Romanos, 8.

Tablafina

El espacio gastronómico del NH Madrid Nacional se inspira en el tapeo patrio de calidad, el laterío fino y las chacinas de altura. ¿Que cómo es su bocadillo de calamares? Lleva pan mollete con un poco de ajo negro y chipirones a la andaluza, rebozados solo en harina y fritos en aceite de oliva. De diez.

Dirección: Paseo del Prado, 48.

Cervecería Sol Mayor

Es, sin duda alguna, uno de los más clásicos de esta lista: lleva más de un siglo especializándose en las freidurías. Está situado en una de las calles más transitadas que rodean la Plaza Mayor… y aunque esto significa que cuesta conseguir sitio, la visita merece la pena. Sus bocatas desprenden jugosidad por los cuatro costados.

Dirección: Postas, 5.

Celso y Manolo

En esta taberna del barrio de Chueca lo hacen con rabas de Santander, rebozadas solo con harina ecológica molida en molino de piedra y fritas en aceite de oliva. Después, se meten en la barra de pan artesano y se añade un toque de mayonesa. Y de acompañamiento, patatas de rejilla.

Dirección: Libertad, 1.

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