Verano es sinónimo de helado y las firmas heladeras lo tienen claro, es una oportunidad única para experimentar. Los clásicos de crema, nata, hielo o chocolate ya han dado paso a opciones a priori imposibles pero que satisfacen a los paladares más exquisitos. Así sabores a paella, cerveza e incluso ajo ya forman parte de nuestro repertorio ‘habitual’.

Entre tanto cambio algunas veces nuestros helados favoritos se ven afectados. Desde Tapas hemos querido rememorar algunos de ellos, los que nos han dado tantos buenos momentos pero también algunos que podríamos considerar… extraños. ¿Cuántos reconoces?

En el cuadro de helados de hielo con sabores se sabe que Frigo es un experto. Sus formas atrevidas y nombres impactantes han dejado en nuestro imaginario algunos clásicos como los Pop-eyes o polos de limón y naranja o los Frigopie o Frigodedo de sabor a fresa. Por supuesto también sus distintas versiones. ¿Te suena el Frigurón, ese helado azul con forma de tiburón y sabor a piña que salió en 83’?

Cartel de helados Frigo de 1983.

Aunque Frigo ha cosechado muchos éxitos, como su helado Drácula, el famoso Calippo del 84’ o el Magnum del 91’, también ha tenido baches. Destaca aquí el Boomy de frutas, una combinación poco práctica de tres piezas de hielo con sabor a frutas sujetas por un pequeño palo que más por logística que por otra cosa acabó desapareciendo.

Cartel promocional del helado Boomy de frutas de Frigo.

También el helado Doctor Strabik, un experimento con doble palo y dos bolas de chicle como ojos que pese a su singularidad tenía su público… pero demasiado pequeño para mantenerse.

Folleto promocional del helado Doctor Strabik de Frigo.

Por último no nos podemos olvidar del helado Colajet, en este caso de la extinta empresa Camy, integrada en 2004 por Nestlé y que contaba con tres capas: chocolate, limón y cola. Además, gran parte de su popularidad residía en el palo. No se comía, pero podía tener premio. Un asterisco y te daban otro gratis.

Helado Colajet.

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