Romance, comedia, escándalo… Poco más se le puede pedir a esta serie que nos ha hecho reconciliarnos con el té y enganchado tanto, dejándonos con sed de más. En diciembre Netflix estrenaba este drama romántico producido por Shonda Rhimes, basado en las novelas de Julia Quinn bajo el mismo el título.

La trama se centra en el mundo de la alta sociedad londinense durante el periodo de Regencia, a principios del siglo XIX, cuando las jóvenes doncellas eran presentadas en la corte a la espera de un buen acuerdo matrimonial. Más concretamente, en los asuntos amorosos de la familia Bridgerton y en especial de Daphne (Phoebe Dynevor), la hija mayor, hermosa y envidiada a partes iguales, que comparte un romance con el duque de Hastings (Regé-Jean Page), codiciado soltero de oro.

Todo este salseo no pasa desapercibido a la mirada de la misteriosa lady Whistledown que se encarga de pregonar los líos que envuelven a cada casa y sentenciar futuros y reputaciones con la publicación de sus columnas.

Su reparto inclusivo ha sido uno de los motivos de su triunfo, a pesar de no existir en la novela alusión a ningún personaje de color donde incluso ni mencionan a la esposa del rey Jorge III, la reina Carlota (Golda Rosheuvel), de herencia africana pero inglesa hasta la médula, por algo no perdona una sesión de té.

Mentiríamos si no reconociésemos el deseo de sostener una taza de porcelana como ella, enfundarnos alguno de los maravillosos trajes que visten y corretear por los pasillos de palacio mientras vemos galopar caballos por nuestro jardín. Habrá segunda temporada para seguir soñando.

La receta

Para beber té como un personaje de época necesitas:

  • 1 bolsita de té de frutas de la pasión
  • 1 chorrito de zumo de melocotón
  • Sirope de frambuesas
  • Un par de moras o frambuesas troceadas
  • Agua

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