Madrid se viste de Loewe, y viceversa, integrando cada una de sus nuevas piezas sobre el paisaje urbano de la capital. A través de un desfile por sus calles, bares y mercados, la marca conecta sus códigos con la energía y la esencia castiza de una ciudad en constante movimiento para la campaña de Primavera-Verano 2027. Una nueva «fashion story» con la que regresa al lugar en el que todo empezó para presentar una colección que dialoga con los colores, las texturas y la experimentación de todos esos escenarios, como si formasen parte de la misma composición visual.
Al frente de esta ‘película’, al ritmo acelerado de la electrónica de Frederick Sanchez, se encuentran Diego Calva, Victoria Luengo y Kristine Frøseth, junto a Jiang Qiming, embajador de Loewe. El elenco de moda posa ante la cámara con una actitud sutilmente desafiante, luciendo las piezas de la colección estival con bares de tapas, puestos de alimentación y fachadas de edificios residenciales de fondo.

La colección encuentra en ese entorno una conexión inesperada. Los colores de las prendas parecen saltar de un escenario a otro: el amarillo de un polo reaparece en una persiana comercial, el naranja de unos pantalones dialoga con los toldos de los balcones y las formas geométricas de la arquitectura se reflejan en los estampados de cuadros. En los accesorios, el trabajo con la piel vuelve a demostrar el peso de la artesanía dentro de la identidad de la casa.
Los bolsos se presentan sobre mostradores y superficies metálicas, en contraste con los materiales que los rodean. El Flamenco adopta un acabado de cuadros que juega con las geometrías del entorno, mientras que el Amazona 180 amplía su repertorio con nuevas tonalidades y piel granulada. A ellos se suma el Flamenco Flap, una incorporación de silueta flexible que introduce una nueva lectura metálica de los nudos característicos del modelo. Los bordados y los detalles de tufting completan una propuesta que invita también a descubrir la moda a través del tacto.

En las prendas, Jack McCollough y Lazaro Hernandez continúan explorando las posibilidades de los códigos clásicos del vestuario. Las referencias universitarias y utilitarias se reinterpretan mediante camisas que se mezclan con jerséis, prendas de punto que incorporan detalles de camisería y superposiciones que alteran las proporciones habituales. La sastrería gana ligereza gracias a los tejidos técnicos, mientras que los cuadros y las rayas aparecen en algodones, franelas y materiales pensados para acompañar el movimiento.
Los bodegones también refuerzan la libertad creativa de la campaña. Esta vez, las conchas de mejillones y los bloques de hielo translúcido protagonizan composiciones sobre fondos rosa y azul eléctrico. La combinación de superficies nacaradas, transparencias y colores intensos prolonga la investigación visual de la firma, que encuentra en elementos cotidianos una manera de explorar nuevas relaciones entre materia, luz y forma.

Si deseas añadir al carro alguno de los artículos de la precolección Primavera-Verano 2027 de Loewe, deberás esperar hasta el 12 de noviembre, el día del lanzamiento oficial en tiendas físicas y en su página web.
*Imágenes de Talia Chetrit