Ni hemos bajado mareados del globo como para decirte que la siguiente cata de vino la hacemos por las alturas ni vamos pasados de rosca con tanto alcohol, pero sí te aseguramos que, después de volar por los aires (y los viñedos de la Ribera del Duero) no querrás volver a degustar un vino sentado a la mesa. Al menos no con tanto entusiasmo como a más de 400 metros de altura.

Montar en globo tendría que ser una de las tres normas de la felicidad a practicar en la vida junto con plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Y si la vuelta por el aire se hace sobre los viñedos de Matarromera en la Ribera del Duero, podríamos, incluso, prescindir de las otras tres opciones que tanta felicidad nos han vendido que proporcionan.

 

Si la felicidad es amante de Ribera del Duero, cuando nos subimos a un globo para ser protagonistas de una especial ruta enoturística la simpatía por cualquier vino que emane del Grupo Matarromera, con sede en Valbuena de Duero, nos parece aún mejor, porque además de una experiencia única hemos podido ser testigos, desde las alturas y una vez más, de la maestría de todas sus bodegas para elaborar vinos de calidad, con excelente cuidado de la materia prima, de minucioso tratamiento y con la mirada puesta en el futuro tecnológico para seguir sorprendiendo al consumidor y ser los primeros referentes del vino español y mundial.

 

 

En este viaje en globo pudimos apreciar la importancia de un excelente origen, en este caso el suelo, dotado de ricas viñas de buena salud y de tierras austeras y curtidas.

Esta ruta, disponible para cualquier amante del buen vino y de la historia, se realiza junto a un enólogo experto en la materia que acompaña el viaje por las entrañas de Peñafiel y el curso del río Duero, con la historia del vino en esta zona y su evolución a lo largo de tantos siglos.