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La pasta que ha ganado las Olimpiadas

Los atletas de los JJOO de invierno han compartido su afición por esta pasta especial en forma de anillos olímpicos.

Los carbohidratos son una parte esencial de la dieta de los atletas profesionales, pero nunca habían adquirido el status de este año. Y todo ha tenido que ver con el país en el que han tenido lugar los Juegos Olímpicos de 2026, y la pasta-tributo que el comité crearía para conmemorarlos.

El Comité Olímpico Internacional presentó por primer vez su diseño en octubre. Una pasta en forma de anillos olímpicos elaborada por artesanos italianos con la que impulsar la competición y el rendimiento deportivo. Ésta llegaría hace unos días a la Villa Olímpica, y, desde entonces, los atletas no han parado de enseñarla en las redes sociales con fotos y vídeos en los que sostienen con satisfacción platos llenos de esta pasta exclusiva con diferentes salsas como la marinara o boloñesa. Y, por supuesto, con la cantidad de queso parmesano al gusto.

El impulso de esta pasta también ha tenido mucho que ver con la resignificación de los carbohidratos en los juegos durante los últimos años, y su eficacia comprobada a la hora de sostener largas sesiones de entrenamiento y juegos de alto impacto. Con un consumo de unos 600 kg al día en Milán-Cortina 2026, la pasta se profesionaliza ahora más que nunca en el deporte de élite.

Este plato simbólico vinculado a la gastronomía italiana y a los JJOO se suma a otros platos creados para el evento ad hoc, como las hamburguesas de la marca Buns (Verona) en colaboración con algunos restaurantes milaneses de las ciudades que acogen los Juegos, entre ellos Sandì.

La dirección culinaria de este año la ha llevado a cabo Elisabetta Salvadori, directora de Alimentación y Bebidas de la fundación organizadora, quien ha convertido el desafío de alimentar a miles de atletas en un ejercicio de alta estrategia. En distintas entrevistas, Salvadori ha desvelado que los menús se diseñaron de la mano de nutricionistas y asesores deportivos, bajo una premisa clara: cada plato debía ser combustible de alto rendimiento para los jugadores, con un control absoluto en materia de seguridad alimentaria y trazabilidad.