Chile parece tener la previa a la solución del problema de la obesidad y la malnutrición: etiquetar todos los alimentos procesados que exceden las normas de salud.

Un gesto simple que ha llevado al resto de país del continente, y fuera de él, a hacerse la misma pregunta: ¿Por qué no se me había ocurrido esto a mí? Y es que a veces la solución a los problemas están en las pequeñas decisiones, como ha hecho Chile.

La ley chilena de etiquetar todo los productos envasados que excedan las normas estrictas de salud se encuentra en el marco de ser una muy buena manera de poner freno a la malnutrición generada por el consumo inadecuado de alimentos y la obesidad de una mala alimentación.

Una medida que ha conseguido que en tan solo una semana ya haya en el mercado más de un 70% de alimentos marcados con la reseña: altamente azucarados, peligrosamente calóricos, altos en sodio o con gran contenido en grasas saturadas.

Esta ley, que entró en vigor el 27 de junio de este año, pretende impedir  que las cifras de obesidad que hasta ahora se barajaban en Chile dejen de aumentar y comiencen a disminuir: uno de cada dos niños entre los 4-6 años de vida ya padecían síntomas de sobrepeso.

Se trata de una medida tan sencilla de aprobar y ejercitar que el resto de países ya han comenzado a trabajar en ello para llevar a cabo el mismo modelo nutricional que Chile.