Hay personas que dejan su huella para siempre y Felisa Espinosa fue una de ellas. Felisa, conocida como La Feli por sus seres más queridos, fue madre, abuela, compañera y también una mujer que trabajó junto a los suyos para hacer posible un sueño que, generación tras generación, fue creciendo hasta convertirse en lo que hoy es Bodegas Emilio Moro. De ella nació La Felisa, uno de los vinos más especiales para Bodegas Emilio Moro, que lleva su nombre y que, desde su origen, quiso reconocer todo lo que ella representaba. Ahora, La Felisa 2024 se presenta con una edición ilustrada por la artista María Muñoz de Fernando.
Para compartir este momento, Bodegas Emilio Moro ha reunido este 24 de septiembre en Madrid a amigos de la marca y profesionales de los medios de comunicación en un encuentro celebrado en el Hotel Montera Madrid. Una cita muy emotiva para descubrir el trabajo realizado junto a María y, sobre todo, celebrar a “La Feli” desde el lugar en el que nace este proyecto: el cariño, la alegría y las ganas de compartir.

La elección de María como artista no ha sido casual. A la admiración por su trabajo y por esa mirada tan personal con la que transforma historias en ilustraciones se sumaba algo todavía más importante: conoció a Felisa y mantiene desde hace años una relación muy cercana con la familia de Bodegas Emilio Moro. No tenía que imaginar quién había sido. Podía acercarse a ella desde sus propios recuerdos. “Cuando pensamos en quién podía ayudarnos a contar quién era nuestra abuela desde una mirada diferente, María tuvo sentido desde el principio”, explica Héctor Medina Moro, director de Marketing y miembro de la cuarta generación de Bodegas Emilio Moro.
“Admiramos muchísimo su trabajo. Pero había algo todavía más importante: conoció a nuestra abuela. Entendía su manera de estar en el mundo y lo hacía desde un lugar que iba mucho más allá de lo profesional. Y creo que eso se refleja en el resultado”, añade.

Así nace una colaboración en la que arte y memoria se encuentran para acercarnos a una mujer auténtica, cercana y llena de vida que continúa muy presente en quienes compartieron camino con ella.
Una mujer única y muchas formas de recordarla
María Muñoz de Fernando ha llevado su universo creativo al nuevo estuche canister de La Felisa. Su trabajo no busca simplemente reproducir una imagen, sino capturar algo mucho más difícil: la esencia de Felisa. Su vitalidad, su carácter y esa forma tan suya de cuidar a los demás aparecen reinterpretados desde la mirada de la artista, dando lugar a un retrato actual y lleno de pequeños guiños a quien fue.
Además, hablar de Felisa es hablar también de muchas mujeres de su generación. Mujeres que quizá nunca hablaron de liderazgo, pero que lideraron. Que trabajaron, cuidaron y estuvieron siempre ahí. Mujeres sobre las que se construyeron familias, proyectos y sueños. Y es precisamente ahí donde esta edición adquiere su significado más personal. La Felisa nunca nació únicamente como un vino, sino como una forma de reconocer a una mujer fundamental en la historia de la bodega y, ahora, de compartir con los demás una pequeña parte de todo lo que dejó en quienes crecieron a su lado.

“La Felisa siempre ha sido mucho más que un vino para nosotros. Detrás de su nombre está una de las personas más importantes de nuestra vida”, explica Javier Moro, hijo de Felisa y presidente de Bodegas Emilio Moro durante el encuentro en Madrid. “Este proyecto nació para celebrar quién era nuestra Feli y todo lo que nos enseñó”, añadía Patricia Sánchez Moro, directora general y miembro de la cuarta generación de Bodegas Emilio Moro. “Hoy lo vivimos de una manera especial, como creemos que a ella le hubiera gustado: desde la alegría y con el orgullo de saber que una parte de todo lo que somos también empezó con ella”, continúa.
Para María, enfrentarse al papel en blanco significaba algo diferente. No estaba trabajando sobre una figura que conocía únicamente a través de fotografías o de los recuerdos de otros. También estaban los suyos. “Este proyecto ha sido muy especial para mí porque no partía de una persona desconocida ni de algo que me hubieran contado para la ocasión”, cuenta María Muñoz de Fernando. “Quería que la ilustración tuviera su carácter, pero también esa personalidad que hacía que fuera tan fácil quererla. He intentado hacerlo desde el cariño y desde el respeto. Pero, sobre todo, desde la alegría. Porque así es como siento que permanecerá Feli en todos los que tuvimos la suerte de conocerla”, concluye la artista.
La Felisa 2024: evolucionar sin perder el origen
La Felisa 2024 mantiene intacta la filosofía con la que nació uno de los vinos más especiales de Bodegas Emilio Moro. Ecológico y sin sulfitos añadidos, es un vino que busca una expresión honesta su origen y con una intervención mínima en bodega. Un vino pensado, sobre todo, para disfrutar.
Porque La Felisa no entiende tanto de reglas o de maridajes perfectos como de momentos: una comida que se alarga alrededor de una mesa, una cena improvisada con amigos o esa copa que uno decide servirse simplemente porque le apetece regalarse un rato para sí mismo. Diferentes ocasiones y una misma forma de entender el vino: cercana, sencilla y sin artificios.

La nueva añada llega también con una mejora importante. La Felisa 2024 estrena una botella más ligera, que pasa de 794 a 520 gramos, reduciendo su peso un 34,5 % y, con ello, la cantidad de vidrio empleado y el impacto asociado a su transporte. Un paso coherente con la filosofía de un vino que, desde sus inicios, representa una forma diferente de hacer las cosas.
Asimismo, la añada 2024 de La Felisa ha sido reconocida con 94 puntos por la prestigiosa revista internacional Vinous, consolidando el carácter y la singularidad de este vino de la Ribera del Duero. La revista destaca en su cata sus aromas de pimienta blanca, especias suaves y mora madura, así como su frescura, intensidad frutal y textura delicada que pone en valor su carácter especialmente puro, transparente, delicioso y vibrante.