Todo el mundo sabe que si hay algo de lo que podemos presumir los madrileños es del variado (y cambiante) ambiente culinario que tiene nuestra ciudad: hay restaurantes de todos los colores, desde tabernas consagradas al más castizo tapeo hasta comedores dedicados en exclusiva a la alta gastronomía. Algunos son centenarios, otros de nuevo cuño… y tanto las aperturas como los cierres (qué pena nos da cuando alguno de nuestros preferidos se ve obligado a bajar la persiana…) se suceden casi a diario.

En esta ocasión no nos toca ponernos tristes, pues hay nuevo vecino en nuestras calles: Hard Rock Hotel Madrid acaba de abrir sus puertas. Y sí, su nombre ya avisa de que no estamos hablando solo de un restaurante… pero es que los tiempos en los que las cocinas de los alojamientos poseían cero atractivo ya pasaron. El buen comer supone ahora un punto diferencial, tanto que muchos templos de la culinaria madrileña se ubican en establecimientos hoteleros de lujo. Como este, que pronto se convertirá en uno de los destinos gastronómicos de moda de Madrid. ¿Que por qué? Pues porque además de contar con un ambiente diferente en cada rincón (sesiones de DJs, conciertos…), ofrece una oferta gastronómica de diez y cócteles con vistas a la puesta de sol.

Está situado en el Triángulo del Arte de la capital, a escasos metros del Museo del Prado, el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museo Reina Sofía. Y sus habitaciones (161), que cuentan con vistas a este último, al atrio central o al jardín, y sus suites, de estilo contemporáneo y con terraza, ya han comenzado a recibir sus primeros huéspedes. Igual que Sessions Restaurant, su restaurante insignia (aunque tiene otras propuestas gastro, detengámonos primero aquí).

Sessions Restaurant, su restaurante insignia

El estandarte culinario del hotel es una oda al músico que todos llevamos dentro: tiene interiores inspirados en la guitarra española (la decoración ha sido cosa del galardonado Grupo Rockwell) y listas de reproducción que han sido creadas en colaboración con compositores, un historiador de música y un músico. Y como siempre se trata de que el ritmo no pare, abre a primera hora y se queda hasta el final: los comensales pueden disfrutar tanto de sus desayunos como de sus aperitivos, almuerzos y cenas, ya sea en el salón interior (con capacidad para 70 personas) o al aire libre (para 50 personas), con vistas al Roxy Garden.

El chef Juan Hely Pérez Moreno está detrás de todos las elaboraciones gastronómicas del hotel.

Sobre la mesa, la cocina española contemporánea se combina con sabores internacionales e ingredientes de origen local. ¿El secreto? La calidad de los ingredientes. Algunos ejemplos de lo que se puede encontrar en la carta: quesos y tapas artesanales, carnes y mariscos a la brasa, bebidas y cócteles cosmopolitas… Y por cierto, se puede disfrutar de todo ello sin necesidad de estar alojado en el hotel.

Otras propuestas culinarias

Como hay que estar siempre a todo, Hard Rock Hotel Madrid pone a disposición de sus visistantes otros cuatro (nada más y nada menos) ambientes culinarios. Uno de ellos es el lobby bar GMT+1, ideal para juntarse con amigos, celebrar reuniones informales o tomar una copa al atardecer. Está en el corazón del hotel y de su techo cuelga una espectacular escultura arquitectónica con forma de guitarra. El espacio es bastante íntimo (tiene capacidad para 30 personas) y apuesta por una selección de tapas para acompañar el café y los diferentes cócteles artesanales, inspirados en el arte y los artistas.

Por otro lado, el lugar perfecto para vivir una experiencia refinada y exclusiva es Green Room, un espacio elegante y privado (con capacidad para 6 personas) en el que disfrutar del exclusivo menú creado por Juan Hely Pérez Moreno, el chef que está detrás de todos las elaboraciones gastronómicas del hotel. Aquí, él es quien personalmente emplata las recetas seleccionadas por los huéspedes, delante de ellos. Ojo: todavía no está operativo, empezará a funcionar en septiembre.

El baile continúa con Roxy Garden, un jardín de 1.100 metros cuadrados pegado a la piscina con servicio de catering de bebidas y aperitivos. Está pensado para aquellas ocasiones especiales, de las de verdad… y sube un poco más la apuesta con Roxy Lounge, también al aire libre pero más pequeño e íntimo (con capacidad para 15 invitados, sólo con reserva).

Para terminar, como no podía ser de otra manera, la terraza RT60, ubicada en la azotea y con vistas al Museo Nacional Reina Sofía y el sur de Madrid. También cuenta con varios rincones… y cada uno de ellos ofrece algo especial: una parte tranquila para picar algo, el bar propiamente dicho (con mesas altas y una gran barra circular) y la zona lounge (con camas balinesas).

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