Gastro

Grupo Mosh: hedonismo y alta gastronomía en la Costa del Sol

Nos trasladamos hasta Marbella para descubrir los beach clubs y restaurantes del Grupo Mosh: la revolución de la escena hostelera de la Costa del Sol.

Los espacios del Grupo Mosh se presentan como templos hedonistas en los que, más allá de canalizar acciones de ocio y entretenimiento como dj sets, performances o shows, despliegan una propuesta de alta gastronomía dirigida por su chef ejecutivo Franco Franceschini.

Se trata de una historia de amor por la hostelería que empezó en 2016, momento en el que un elenco de jóvenes emprendedores con gran experiencia en el sector hospitality a nivel internacional, decidieron abrir su primer restaurante MOSH FUN KITCHEN.

MOSH se convirtió a partir de entonces en universo en constante expansión, del que se sucedieron otras aperturas que fusionaban una serie de factores en una narrativa común: una ubicación insólita, una estética elevada y una gastronomía adaptada al concepto del lugar. De esa colisión, nacieron posteriormente Playa Padre, MOMENTO, Motel Particulier, NIDO Estepona, Playa & Casa Soleil, hasta su reciente apertura Nu Downtown, el restaurante asiático del icónico Hard Rock Hotel Marbella.

LA EXPERIENCIA MOSH 360

Desde Tapas tuvimos la oportunidad de descubrir todos esos pasajes, empezando por NIDO: su primer establecimiento en Estepona que reinterpreta el lujo a través de conceptos como el interiorismo y la gastronomía en torno a un espacio con vistas permanentes al mar, que eleva el clásico beach club de la costa marbellí, entre camas balinesas y una piscina, y mesas de diseño desde las que poder degustar su selección de cócteles junto a platos de inspiración marítima centrados en el pescado y el marisco.

Al caer la noche, nos trasladamos a otro escenario totalmente distinto del grupo, inspirado en el continente asiático. En el restaurante NU DOWNTOWN, caracterizado con un interiorismo urbano lleno de graffitis y neones establecidos como lámparas, nos sirvieron una amplia gama de platos gourmet de fusión asiática en versión street food, como experiencia sensorial que acabó de elevar un espectáculo de flamenco de fondo.

PLAYA PADRE se convirtió en el destino idílico con el que trasladarse a la magia de Tulum desde la Playa del Cable de Marbella. Un espacio costero en el que, tras relegarnos al puro hedonismo en sus hamacas, nos adentramos en su oferta gastronómica a través de cócteles exóticos como su “Marbella Passion” elaborado con ron y fruta de la pasión, junto a una secuencia de platos deliciosos como tartar de salmón o atún, nigiris de toro con caviar o lingotes de wagyu que combinaban lo mejor del caribe mexicano con el sabor del Mediterráneo.

Para la sesión nocturna, nos dirigimos hasta MOMENTO: un templo ecléctico en el que, más allá de poder vivir la noche marbellí de manera exclusiva en su discoteca, dispone de un restaurante en el que saborear y sentir. En su idílica terraza, entre lámparas de rafia y una atmósfera selvática, viajamos gastronómicamente por infinidad de culturas a través de platos como sus tacos de atún y wagyu, el sushi «Momento», y postres como mochis de cereza servidos en platos esculturales, así como en una especie de performance continua.

LA ELEVACIÓN GASTRONÓMICA DE FRANCO FRANCESCHINI

Tras liderar las cocinas de Playa Padre, Franco Franceschini ascendió a chef ejecutivo del Grupo Mosh con el fin de trascender e ir más allá de la propuesta de entretenimiento que ofrece, elevando la gastronomía de los espacios a partir de menús de autor en los fusiona la cocina mediterránea con infinidad de influencias culturales y tendencias globales.

Así, al coger las riendas gastronómicas del grupo, a Franco le embaucó una catarsis de sentimientos y emociones: “desafío y honor, miedo, respeto y excitación”, por el hecho de que los clientes que accedían a sus locales les asociaban directamente con la diversión, nos desvela el chef.

Franco quiso entonces subvertir toda esa concepción asociada al grupo: “Siempre supe que somos mucho más que eso… somos producto, sabor, fusión, calidad, pasión, trabajo en equipo y, sobre todo, somos una experiencia gastronómica de principio a fin. Dicho esto, mi propósito inicial, y el que aún sigue marcando mis pasos en Grupo Mosh, es posicionarnos en el mapa gastronómico nacional e internacional y que la gente venga a saborear nuestra propuesta, a disfrutar cuando se sienta a la mesa… y luego, que se divierta, por su puesto.”

Así, en cada uno de los espacios que conforman el grupo, el chef canaliza a través de su cocina experiencias vividas, lugares, olores, libros y la inspiración constante en otros chefs, con la finalidad de provocar «un festival de sensaciones, una buena dosis de alegría, un placer infinito, un descubrimiento inesperado, una agradable sorpresa…  ¡Remover los sentidos!”.

En medio de esos universos hedonistas el chef despliega así una propuesta en la que el hilo conductor, a pesar de tratarse de conceptos divergentes, es la cocina mediterránea de alta calidad, fusionada con platos típicos mexicanos o argentinos vertebrados por una serie de productos: «las carnes de Wagyu, el pescado de Km. 0 (pescado en Marbella o Estepona) y, por supuesto, todo ello compone la ecuación perfecta si está elaborado en casa y con leña de encina.”

El futuro se vislumbra prometedor para este grupo emergente que está canalizando toda su energía en crear una identidad de grupo capaz de mostrar la versatilidad, más allá de la fiesta o el entretenimiento, conceptualizando cada uno de sus restaurantes a través de “una experiencia 360 con gran sello de calidad con la que expandirse de forma consciente, con alma”, sentencia el chef ejecutivo.