El gari (jengibre encurtido en japonés) es un ingrediente típico para acompañar el sushi y que funciona para limpiar el paladar y apreciar mejor el sabor. Su potente y picante sabor no deja indiferente a nadie que lo pruebe: o te gusta o lo no lo quieres ni ver.

Su uso radica en eliminar el regustillo de un pescado antes de empezar con el siguiente plato. Los japoneses defienden la importancia de esta acción, ya que la finalidad es tener una degustación limpia de los alimentos, neutralizando el PH de la saliva, y el jengibre encurtido es el mejor aliado para este proceso. Después de comerlo nos deja una boca limpia y fresca, dispuesta a experimentar nuevos sabores.

Se suele servir cortado en láminas y agrupado en una esquina del plato. Además, facilita la digestión y protege el sistema inmunitario, ayudando al cuerpo a salvaguardarse de la gripe y resfriados.

¿Cómo utilizo el jengibre?

Fácil, ya que apenas tiene tres usos. Por un lado, hay que evitar a toda costa poner la lámina de gari encima de la pieza de sushi, ya que de esta forma solo conseguiremos que su fuerte sabor (muchos dirían que a colonia) impregne la pieza y el sabor original del pecado se vea afectado.

En segundo lugar, el jengibre encurtido nos permite pintar las piezas de pescado, en las que empaparlas con la soja es todo un master. Es decir, lo podemos utilizar a modo de esponja, para que absorba salsa de soja que, una vez mojada, restreguemos sobre los alimentos.

Su tercer -pero más popular- uso es el que ya hemos explicado: limpiar el paladar y permitir a nuestras papilas gustativas embarcarse en el viaje a Japón.