Las baleares se reactivan para abrir la temporada y acoger en sus calas cristalinas, villas y restaurantes al turismo masivo. Sin embargo, en Formentera esa sensación se vive algo diferente al tratarse de una de sus islas más pequeñas, ‘inaccesibles’ y vírgenes.
Desembarcamos este verano en la isla, recorriendo el mar y la naturaleza hasta llegar a 7 chiringuitos de playa y/o restaurantes en los que reservar mesa sí o sí. Espacios unidos por su amor por el producto y la estacionalidad en los que saborear la cocina local más allá de los clásicos arroces y la langosta con huevos y patatas. Visca sa cuina de ses Illes.
Fandango
Entre fibras naturales, artesanía local y una estética mediterránea impecablemente relajada, Fandango Formentera se ha convertido en uno de los espacios más apetecibles del verano pitiuso. Su decoración, inspirada en la esencia isleña, crea esa sensación de refugio sofisticado donde el tiempo parece discurrir más despacio. Un lugar pensado para desconectar y relajarse al ritmo pausado de la isla entre sobremesas largas y platos que beben del mar.
Al frente de la cocina está Luis Arrufat, chef valenciano con trayectoria en casas imprescindibles como Mugaritz, Drolma o Akelarre. Su propuesta gira en torno a las brasas y el producto mediterráneo trabajado con técnica y sensibilidad contemporánea. Entre los imprescindibles destaca el arroz meloso con calamar y sobrasada, un plato muy sabroso que resume perfectamente la personalidad del restaurante.
ES CÒDOL FORADAT
Frente a las aguas transparentes de Migjorn, Es Còdol Foradat lleva años consolidado como uno de los grandes referentes gastronómicos de Formentera. El restaurante toma su nombre de la icónica roca perforada que descansa sobre la playa y mantiene intacta esa esencia de chiringuito sofisticado donde el mar siempre está presente. La ubicación, prácticamente sobre la arena, convierte cualquier comida aquí en una postal perfecta del verano mediterráneo.
El proyecto gastronómico lleva el sello de Nandu Jubany, que ha sabido trasladar a la isla una cocina donde el producto local y las recetas marineras adquieren una dimensión especial. Gambas de Formentera a la sal, frito de bogavante con huevo frito o su célebre trilogía de langosta son algunos de los platos más deseados de la carta. Cocina hedonista, sabores reconocibles y una ejecución impecable convierten cada visita en una celebración del Mediterráneo más auténtico.
CAN CARLITOS
Junto al puerto de Formentera, Can Carlitos vuelve cada temporada dispuesto a confirmar por qué sigue siendo uno de los lugares más ambientados y deseados de la isla.
Detrás del proyecto vuelve a estar Nandu Jubany, sirviendo una propuesta gastronómica basada en tapas creativas, arroces y platos pensados para compartir. El tartar de atún picante sobre arroz japonés se erige como uno de los grandes clásicos, al igual que los mejillones de roca Can Carlitos. Todo acompañado de una cuidada selección de vinos y cócteles que hacen del restaurante uno de esos lugares donde siempre acaba pasando algo.
ES MOLÍ DE SAL
Pocos lugares representan tan bien el imaginario clásico de Formentera como Es Molí de Sal. Situado en un antiguo molino salinero reconvertido en restaurante, este enclave de ensueño presume de una de las ubicaciones más privilegiadas de la isla, frente a Ses Illetes y con vistas al puerto de La Savina.
Su cocina mantiene intacta la esencia mediterránea que lo ha convertido en uno de los imprescindibles de Formentera. Pescados frescos, mariscos y arroces protagonizan una carta pensada para disfrutar lentamente frente al agua. Al caer la tarde, el chill out se transforma en uno de los mejores lugares de la isla para contemplar la puesta de sol mientras el Mediterráneo se funde con el cielo.
HANNAH FORMENTERA
Más que un restaurante o un hotel boutique, Hannah Formentera representa una nueva forma de entender el lujo en la isla: íntimo, natural y conectado con el entorno. Nacido de la evolución de Casa Pacha, este espacio frente al mar combina arquitectura mediterránea, calma y gastronomía en una finca restaurada con exquisita sensibilidad.
En la cocina, Alberto Pacheco (Estimar Madrid, Es Fumeral) lidera una propuesta que reinterpreta la tradición pitiusa desde una mirada contemporánea. El gran protagonista es el producto local y especialmente la langosta capturada cada mañana por el llaüt La Maja, convertida en símbolo de una cocina que habla del mar y de la temporalidad. La experiencia se completa con una hospitalidad cercana y luminosa que consigue que cada comida se sienta profundamente personal.
CASA NATALIA
Casa Natalia es otra de las grandes casas culinarias de la isla. En Sant Ferran, el cocinero Carles Abellán y Natalia Juan han creado un espacio donde la gastronomía mediterránea se vive desde la cercanía, la calidez y el disfrute sin artificios.
Desde la cocina reivindican la cocina catalana y mediterránea bajo una mirada sencilla pero muy bien ejecutada. El tartar de tomate, la berenjena escalibada o sus platos de cuchara son algunos de los favoritos habituales de la casa. Después de cenar, el plan continúa en Charlys Bar, el nuevo espacio de cócteles del restaurante, perfecto para dejarse llevar por el ritmo pausado de la isla.
CAN DANI
Rodeado de naturaleza y ubicado en una tradicional casa payesa, Can Dani representa la versión más gastronómica y sofisticada de Formentera. El restaurante, dirigido por Cristian Periscal, apuesta por una cocina mediterránea contemporánea donde el producto local se convierte en el auténtico protagonista.

Cada uno de los platos diluye una elevada técnica creativa con la que entremezcla verduras de proximidad, pescados de temporada y elaboraciones delicadas. En sala, Dani Serra dirige un servicio cercano y preciso que termina de convertir la cena en una de las experiencias culinarias más especiales de Formentera.