¿Cuántas veces te has visto haciendo cosas impropias de ti simplemente por el hecho de tener hambre? Si han sido muchas, te aliviará saber que no eres el único; y si nunca te ha pasado, puede que ya no mires con ojos de incredulidad a quien sí le ocurre. La ciencia responde y todo tiene una explicación

 

Al parecer es verdad: cuando tenemos hambre nos comportamos de diferente manera a cuando estamos satisfechamente comidos. Tanto cambiamos que podríamos decir que nos convertimos en otras personas, como nos asegura un estudio llevado a cabo por la Universidad de Gothenburg.

Y como sabemos que te estás preguntando cómo es esto posible, es el momento de saber que la ghrelina, la hormona liberada por el cuerpo cuando tenemos hambre, afecta a nuestra capacidad de decisión y manipula nuestros impulsos.

Más o menos, algo así como actuar de forma irracional cuando la ghrelina sale de nuestro cuerpo y el hambre empieza a obsesionarnos.

¿Qué locuras serías capaz de hacer por hambre? Las de amor ya las intuimos.