En España nos gusta la calle. La calle y el tapeo, eso es así. Por eso en algunas de nuestras ciudades han surgido zonas que son todo un escaparate de sabores. Y como el sueño de tantos foodies es recorrer nuestra geografía de bar en bar (y de tapa en tapa), te proponemos una ruta por las calles más famosas del picoteo. ¡A disfrutar!

Laurel – La Rioja

Un total de 60 bares y restaurantes reúnen en esta indiscutible meca del tapeo lo mejor de la propuesta gastronómica de La Rioja (vinos incluidos, claro). Cada dos metros hay uno… y eso sin contar con los locales que se encuentran en las cercanas calles Albornoz, San Agustín y Travesía de Laurel. Todos tienen un pincho estrella, bautizados con nombres de lo más divertidos: cojonudos, quejas, preñaos

Navas – Andalucía

La cultura del tapeo (y sin riesgo para nuestra cartera, además) es sagrada en toda Andalucía. Por norma general, los bocados están incluidos con las consumiciones y no suelen superar los dos euros y medio. Entre las calles más aclamadas (y concurridas) sobresale esta, donde a su vez destaca el Bar Los Diamantes, especializado desde hace 75 años en pescaíto frito.

Plaza de San Martín – Castilla y León

Aunque antiguamente se la conocía como Plaza de las Tiendas, por el gran número de negocios que concentra, podría perfectamente llamarse la Plaza de los Bares. La Taberna Los Cazurros, con una decoración típica leonesa, es famosa por la abundancia y calidad de sus opciones, algunas de ellas con los embutidos de la tierra como protagonistas.

La Barrera – Galicia

Destaca en La Coruña por sus múltiples barecitos y, también, por las actividades de ocio que promueven allí los propios hosteleros. La ruta continúa por la denominada «zona de los vinos», también llamada Barrio de la Pescadería. Para quienes quieran una apuesta algo más tradicional, la calle Olmos es un must.

Ponzano – Madrid

Se posicionó hace ya tiempo como una de las principales arterias culinarias de la capital. Aquí se mezclan bares de tapas con comedores más o menos formales… eso sí, cada uno con un concepto bien diferenciado. Sala de Despiece, por ejemplo, recrea una carnicería; mientras que La Contraseña pone con su decoración y eclecticismo un punto más newyorker.

Passeig de Sant Joan – Cataluña

Hasta hace no mucho no se hablaba demasiado de esta amplia y bonita zona con fachadas modernistas. Pero las cosas han cambiado… porque en los últimos años aquí han abierto más de 45 locales. Y los hay de todos los colores: para desayunar o tomar el brunch, como La Granja Petitbó; para alargar el aperitivo a base de vermús en Chicha y Limoná, etcétera.

Sueca – Comunidad Valenciana

El barrio de Ruzafa ha sabido reinventarse, eso es así. Entre galerías, estudios de diseñadores y tiendas de autor, todavía queda mucho sitio para bares, restaurantes y cafés con encanto. Como El Almacén, donde se pueden degustar tapas 100% handmade, como el pulpo a la brasa con romesco de achiote o el preñao (pan al vapor) relleno de morcilla.

Pizarro – Extremadura

La última en incorporarse -o mejor dicho, reincorporarse- al mapa culinario del centro histórico de Cáceres es la calle Pizarro. Y es que desde hace un par de años está recuperando toda su actividad… y, de hecho, ya cuenta con una veintena de bares. Moverse de uno a otro probando distintas tapas es un planazo.

Zona de las Tascas – Murcia

Es la mejor opción si lo que se pretende es tapear y, después, salir de fiesta. Universitarias, bulliciosas y alegres, sus «tascas» cuentan con todo lo que imprescindible para sumergirse en una de esas noches en las que se sabe cómo se empieza… pero no cómo se acaba.

San Nicolás – Navarra

San Nicolás (hay vida más allá de la Estafeta…) acoge la ruta del tapeo -mejor dicho, del pintxo- de los pamploneses. Hay fritos de huevo, croquetas de hongos, chistorra… bocados maridados, obviamente, con su típico zurito. El Marrano y Casa Otano son solo dos de sus emblemas. Y nunca decepcionan.

Plaza de Cañadío – Cantabria

Se transforma al caer la tarde en uno de los epicentros del picoteo santanderino. Alrededor de la plaza, próxima al Paseo de Pereda, gravitan un montón de bares, terrazas y pubs… y por eso siempre se llena de gente. Bueno, por eso y porque es escenario habitual de propuestas callejeras del Ayuntamiento (conciertos, actuaciones…).

Gascona – Asturias

La concentración de sidrerías en Gascona supera, sin lugar a dudas, a la de cualquier otro lugar del mundo (por eso da la sensación de que allí todos los días son festivos). Y lo suyo es dejarse caer por la zona para cenar de culines y productos de la tierra: entre todos sus establecimientos despuntan Tierra Astur Gascona, con sus potentes tortos de maíz con picadillo de jabalí, y Tierra Astur Parrilla, con sus pescados y carnes de ternera asturiana.

Santa Fe – Castilla La Mancha

Aunque no agrupa tantos locales como sus anteriores compañeras, Santa Fe es de visita obligatoria. En El Trébol hay que probar sí o sí la mítica bomba, patata rellena de carne cubierta de alioli y salsa de tomate. Y en Cuchara de Palo, las carcamusas (hechas a fuego lento).

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