El pan es, sin lugar a discusión, uno de los grandes protagonistas de la dieta mediterránea. En nuestro país lo tomamos en las tostadas del desayuno, en el pinchito del mediodía, acompañando la comida, en el bocadillo de la merienda y también en la cena, para mojar la yema del huevo. A todas horas, todo el rato… y, como no podía ser de otra manera, cada Comunidad Autónoma presume del suyo. Por eso nos hemos lanzado a recorrer todas las regiones en busca de los que no puedes dejar de probar.

De Cea- Galicia

Entre todos los tipos de pan gallego o galego existentes (es uno de los mayores reclamos del norte…) sobresale el de Cea: un pan de trigo que puede presumir de tener su propia Indicación Geográfica Protegida. Se elabora con harina (de trigo, claro), agua, sal y masa madre y es imprescindible su tradicional amasado por etapas, así como la cocción en horno de leña. Y su nombre proviene de la localidad de Ourense en la que se produce. Ya se sabe, Galicia Calidade.

Boroña – Asturias

La boroña (en castellano, borona) es un pan de miga muy densa y compacta típico de Asturias, especialmente de su zona occidental. Se elabora a base de harina de maíz y antes, según la tradición, solía hornearse cubierto por una hoja de berza. También era (y es) frecuente rellenarlo de chorizo, morcilla u otro embutido, pasándose entonces a denominarse boroña preñada.

Candeal – Castilla y León

Debe su nombre al tipo de trigo que se usa para su preparación: el candeal. Y cuenta con una marca de garantía propia, agrupada bajo la Indicación Geográfica Protegida de la provincia. Una de sus modalidades más populares es el lechuguino, denominado así por el dibujo ornamentado que luce sobre la parte central de su corteza.

Pitanza – Murcia

Es tradicional de la localidad de Librilla y cada pieza suele rondar los 200 gramos de peso. ¿Una de sus particularidades? Durante las fiestas de San Bartolomé, que tienen lugar en agosto, se lanzan a millares desde los balcones del edificio municipal, mientras que la gente que se encuentra debajo, en la plaza, los recoge.

De Payés – Cataluña

Se elabora en horno de leña y su corteza es gruesa y crujiente, con una miga esponjosa. También ha sido reconocido con la Indicación Geográfica Protegida y resulta ideal para preparar recetas como el pa amb tomàquet. Hay quienes lo llaman pan de pueblo o pan rústico.

Cateto – Andalucía

Esta hogaza malagueña solía llevarse al campo antaño, durante las duras jornadas de trabajo. Para seguir su proceso de elaboración tradicional hay que usar harina recia, de media fuerza, trabajar la masa poco y cocinarlo en horno de leña. Y es perfecto para preparar migas o sopa de ajo.

Sopako – País Vasco

A primera vista no parece comestible: está duro, quemado y tiene forma de óvalo trenzado. Pero, como todo, tiene explicación… y es que se utiliza especialmente para cocinar, como base de guisos y sopas. De hecho, su nombre en euskera significa «para sopa».

De Cruz – Castilla La Mancha

Esta es la hogaza artesanal más popular de Ciudad Real. Se caracteriza por el corte en forma de cruz (su nombre ya avisa…) que luce en su fina corteza y, también, por su consistente miga blanca, elaborada con harina floja de trigo. Y cuenta, como sus compañeros de artículo, con Indicación Geográfica Protegida.

Sobado – La Rioja

Se elabora utilizando masas duras y con terminación en cilindro, lo que da como resultado unidades de miga compacta y blanca, con corteza fina y crujiente y de color dorado. Y se presentan como hogazas (pesan hasta 500 gramos) o como barras (miden unos 40 centímetros).

De papa – Islas Canarias

Además de los ingredientes tradicionales, lleva papas, azúcar y canela: es dulce. Si quieres probarlo in situ puedes acercarte en alguna escapada vacacional a algún mercadillo de los que se celebran en la isla, ya que muchos agricultores venden este tipo de pan elaborado con papas de sus propias cosechas.

Llonguet – Islas Baleares

Es típico de Mallorca, pequeño y ovalado y con un gran corte en la parte superior. Al ser tan ligero (ojo, porque aunque su miga es suave su corteza es bastante consistente) admite cualquier tipo de acompañamiento.

Pataqueta – Comunidad Valenciana

Se hace con diferentes harinas y en múltiples versiones. Y aunque la original era una pieza aplastada y alargada, con un lateral hendido, hoy en día ha perdido miga (y para muchos, por ende, atractivo) y se amasa con forma casi rectangular y las esquinas redondeadas.

Pistola – Madrid

Es la pieza urbana por excelencia: alargada y estrecha, con varios cortes longitudinales y los extremos redondeados. Puede elaborarse con masas duras, bregadas, tipo candeal (de picos) o con masas esponjosas y ligeras (de flama). Ah, y está emparentada con la baguette francesa.

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