Cuando vayamos a convertir la fruta sólida en líquido tenemos que tener algunas ideas claras: podemos bebernos un zumo, decantarnos por un concentrado de frutas o entregarnos al néctar. La diferencia entre estas tres formas de consumo te la explicamos ahora mismo.

Las tres versiones confirman tres categorías comerciales de comprar fruta, además de las piezas tan espléndidas que encontramos a diario en una frutería, pero no todas saben igual cuando las pasamos por la licuadora ni tienen el mismo efecto sobre el organismo, así que presta atención a las peculiaridades y elige tu forma preferida de beberte el frutero.

Zumo de frutas: se trata de una bebida que no está fermentada en la que se emplean uno o varios tipos de fruta y tienen que poseer el sabor y el color de las frutas que lo conforman. Se puede añadir la pulpa.

Concentrado de frutas: la bebida sí se somete a un proceso de concentración durante el cual se elimina parte del agua que contiene la pieza de fruta. También permite la incorporación de la pulpa, pero la principal diferencia es que al no contener agua estamos bebiendo la esencia más pura de esa fruta exprimida.

Néctar de frutas: tampoco esta bebida está fermentada, pero se consigue con la incorporación de agua y a veces de azúcares añadidos, sustituidos por edulcorantes si se desea. Dicho de otra manera, es un zumo rebajado con agua.

Ahora que sabes las características distintivas de cada una de estas categorías, sólo te queda elegir qué forma quieres de consumir tu fruta cuando la bebas.