Aunque a estas alturas de la película el calendario está (demasiado) repleto de ‘días de… lo-que-sea’, la verdad es que hay algunas cosas en la vida que se merecen tener su propia festividad. Y las patatas fritas son una de ellas, qué duda cabe. Por eso nos parece estupendo que cada 20 de agosto se celebre religiosamente el Día de las patatas fritas en todo el mundo. Aunque a nosotros pocas excusas nos hacen falta para pegarnos un buen atracón de ellas en cualquier fecha…

Y no sólo nos ocurre a nosotros… ¿Porque quién es capaz de resistirse a esa textura y a ese sabor? Pues poca, muy poca gente… Ya sea acompañando y ensalzando a otros productos (¿hay algo más triste que un huevo frito sin patatas?), aderezadas con ciertas salsas (¡benditas bravas!) o a palo seco (buenísimas también). De hecho, según datos de Just Eat, en España se consumieron más de cinco millones y medio de raciones de patatas fritas a domicilio en el último año, aumentando esta cifra en un 45,4% –nada más y nada menos– respecto a los 12 meses anteriores.

La verdad es que no hay que ser ningún as de los fogones para disfrutar de ellas en su versión más estándar, pero también es cierto que hay restaurantes, chefs e incluso marcas que las bordan, aportando originalidad y su toque especial. Estos son algunos de ellos.

Las Patatas Soufflé de Horcher

Hay muchas razones para acudir una y otra vez a esta leyenda viva de la gastronomía madrileña. Junto a los jardines del Parque del Retiro, la cuarta generación de la familia Horcher sigue creando experiencias gastronómicas irrepetibles, manteniendo la esencia original que les ha hecho uno de los enclaves culinarios más emblemáticos de comida tradicional española. Pero, seamos sinceros, la experiencia no sería la misma sin que esas estupendas carnes que sirven no estuvieran acompañadas por sus magníficas y delicadas patatas soufflé, que con tan sólo mirarlas comenzamos a salivar.

Patatas fritas de Piri Piri

Ya hemos hablado alguna que otra vez por estos lares de cómo nos gustas los fangos –pollos portugueses– al carbón de Piri Piri, cuyo sabor es realmente único (¡y delicioso!). Pero quizá, eclipsados por su plato estrella, no le habíamos dedicado la atención que se merecía a sus no menos fantásticas patatas fritas. Los responsables de la compañía probaron con más de 13 tipos de patatas diferentes hasta que se consiguió como resultado la más especial, según el criterio de su equipo, para hacer de este plato popular una delicia. Y es precisamente la variedad de las patatas que utilizan su gran secreto. Aparte, claro está, del mimo que ponen en el proceso de elaboración. ¿El resultado? Cremosas y tiernas por dentro y crujientes en la capa exterior. No te pedimos que lo superes… ¡Iguálalo si puedes!

Patatas bravas de Docamar

Madrid es territorio de patatas bravas. ¡Y que lo siga siendo por los siglos de los siglos! Un plato en el que tan importante es la ejecución de la propia salsa como el corte y la fritura de las patatas. Y aunque es harto complicado aventurarnos a decir cuáles son las mejores de la capital, no mentimos si aseguramos que en ese ranking estarían inevitablemente las de Docamar, en la zona de Quintana, donde desde los años 60 despachan más de 2.000 kilos a la semana. Sus patatas son cortadas en grandes cachelos y tratadas con maestría, y sobre ellas se sirve, siempre delante del cliente, su salsa secreta. Sí, secreta. Lo más que podemos decir de ella es que es ligera, de pimentón, clásica y con un buen punto picante, sin pasarse, que nos anima a pedir otra ronda de cañas. Como debe ser.

Patatas fritas ‘Bonilla a la vista’

Sí, patatas fritas de bolsa, ¿qué pasa? Y vale, lo reconocemos… no teníamos ni repajolera idea de la existencia de estas patatas fritas gallegas hasta que hicieron acto de presencia hace un par de años en ese rompedor y exitoso filme que es Parásitos. Por supuesto, corrimos a hacernos con una bolsa sin mayor expectativa que alimentar nuestra cuenta de Instagram y dárnoslas de cinéfilos. Pero ahora podemos decir que estamos totalmente enganchados a ellas (nosotros y una auténtica legión de fans: la compañía exporta 44 toneladas de patatas fritas al año). Quizá la clave de su gran éxito es simple: usar buenas materias primas como ingredientes entre los que solo podemos encontrar patatas, aceite de oliva y sal. Eso y llevar desde 1932 dándole a la freidora, claro.

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