La lucha de Jessica McClard, habitante de la ciudad americana Fayetteville, ha llegado a buen puerto desde hace unos meses y ya es posible ver pequeñas despensas de comida ocupando las calles del país para evitar que más gente sin recursos económicos siga pasando hambre.

La despensa en cuestión se llama The Little Free Pantry y es el resultado del trabajo en equipo de una comunidad solidaria de vecinos.

La idea es acabar con los problemas sociales que muchas personas están sufriendo en la actualidad y poder disfrutar no sólo de productos de comida, también de higiene y de uso diario en el hogar familiar; así podemos encontrar desde mantequillas, bebidas, jabón e incluso pañales y papillas para que, sobre todo, las necesidades de los más pequeños de la casa estén cubiertas.

Y también material escolar para que los niños no noten las diferencias sociales en el colegio.

Una idea original pero sobre todo muy solidaria.