Casi todos los que tenemos que meternos en la cocina cada vez que se acerca esta fiesta (o alguna similar) incurrimos en el mismo error: descongelar el pavo, si somos de los previsores que lo tienen en el congelador desde un par de semanas antes para evitar la subida de precios, unos minutos antes de atarnos el delantal y ponernos a cocinar para toda la familia. Un error de principiante que hoy subsanamos aprendiendo cómo descongelar el pavo.

A partir de esta festividad, Acción de Gracias, el pavo se convierte en el alimento indispensable de todas las cocinas de medio mundo hasta bien pasadas las Navidades, por eso solemos comprarlo, congelarlo y asegurarnos que no nos quedamos sin él.

Pero el problema viene cuando tenemos que descongelar la pieza, que solemos hacerlo sin ningún tipo de procedimiento a seguir, pudiendo infectarlo al romper la cadena de frío o calentarlo para descongelarlo antes.

Para evitar un mal innecesario, la USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos) nos ha dado unas pinceladas para descongelar el pavo de forma segura y evitar así la proliferación de bacterias antes de iniciar el proceso de descongelación.

Un pavo descongelado tiene que pasar, por este orden, por la nevera, por agua fría y, finalmente, por el microondas.

Al sacarlo de la  nevera, colocamos el pavo (con su envoltorio) en un recipiente en el fregadero y cubrimos de agua fría, repitiendo el proceso cada 30 minutos durante toda una mañana u ocho horas en su defecto.

Sólo usaremos el microondas si, como nos suele pasar, el tiempo se nos echa encima y necesitamos agilizar el proceso de descongelación, manipulando el método anterior: retirar el envase, colocarlo en un plato y dejar que descongele pero sin que se cueza.

Inmediatamente deberemos proceder a su preparación y cocinado para no tenerlo demasiado tiempo a temperatura ambiente tras haberlo descongelado, momento en el cual comenzaría a rodearse de bacterias.