El próximo 23 de Mayo se celebra el Día Mundial de Whisky, y que mejor oportunidad por hacer un repaso por los orígenes de este famoso trago que tan buenos momentos nos ha dado a todos. Del gaélico escocés Usiege Beatha (Agua de vida), el Whisky o Whiskey es un destilado de cebada germinada (malta) y/o grano que produce tanto en Irlanda como en Escocia. En EEUU se elabora con maíz y lo llaman Bourbon. En los últimos años está teniendo un gran auge los destilados japoneses, cuya elaboración es la misma que el Single Malt Escocés. De hecho, se dice que mas del 15% del whisky de malta empleado por los japoneses en su producción es importado de Escocia.

Si eliges un Whiskey (con e) estarás tomándote un irlandés. Irlanda reclama el origen de esta bebida en el siglo XII, aunque los primeros escritos en los que se hacen referencia a este Agua de Vida están fechados en 1494. Si te decides por un Whisky, estarás decantándote por un escocés, según ellos mismos, la versión modificada y mejorada del destilado irlandés. Si además quieres lucirte, pídelo directamente como un Scotch. No nos equivoquemos, desde la revolución del whisky de malta, se ha llegado a desprestigiar a los Blended. Según El Gran Maestro Mezclador de Chivas Regal, Colin Scott: “El arte del Maestro Mezclador para entender los diferentes sabores que encierra un Blended Scotch Whisky recuerda el trabajo de un compositor: no sólo hay que conocer al dedillo las características musicales de cada instrumento, sino también saber combinarlas para construir una sinfonía inolvidable y fascinante”.

El Whisky Escocés se destila dos veces y se cuece con turba, que es lo que le da un sabor ahumado. Este sabor ahumado del whisky escocés es de hecho un sabor adquirido. A muchas personas les cuesta este sabor fuerte y áspero. El irlandés, generalmente se destila tres veces para eliminar cualquier sabor fuerte restante y no se cuece con turba, aunque algunas de las más conocidas destilerías irlandesas también destilan sus licores dos veces.

El Irish Whiskey es mucho más ligero y no rasca las papilas gustativas, es más suave y untuoso, por lo que es muy adecuado para empezar. Solo o acompañado, si quieres empezar desde aquí, te recomiendo que te sirvas un poco de Jameson, en hielo para acostumbrarte al sabor. Quizás te ayude mezclarlo con ginger ale, una combinación que no solo no lo menosprecia en su calidad y sabor, sino que, gracias a sus notas especiadas, cítricas y dulces, es una mezcla perfecta.

La Irish Whiskey Act 1980, que es como el consejo regulador del whisky irlandés, define que, ante todo el whiskey irlandés debe ser elaborado en Irlanda. Además, define cuatro únicas categorías. Vamos a probarlas todas, para poder elegir bien.

Whisky producido en Irlanda

El Irish Malt está elaborado 100% con cebada malteada y destilado en una única destilería. De sabor generalmente suave y fresco vas a encontrar notas de fruta madura, miel, vainilla e incluso chocolate con leche. Personalmente me gustan tanto que se me hace difícil recomendar alguno, aunque un Bushmills 10 años te va a hacer enamorarte del irlandés. Además de cebada malteada, se usan otros granos para elaborar los mejores licores. El Irish Grain se elabora con un poco de cebada malteada (no más del 30%) en combinación con otros cereales enteros, generalmente maíz, trigo o cebada sin maltear. Es un Whiskey también de una sola destilería, ligero y mantecoso, de sabor deliciosamente dulce, con una gran cantidad de especias y frutas.

El más tradicional de los estilos de whisky irlandés es el Pot Still Irish Whiskey, y hasta hace poco tiempo no se encontraba fuera de Irlanda. Utiliza una mezcla de cebada malteada, cebada no malteada y opcionalmente algunos granos. Son equilibrados, cálidos, ricos, generosos y elegantes. Con unos sabrosos balances de frutas y especias. En esta categoría una opción que no falla es Powers John’s Lane. Un whiskey que también recomiendan los maestros y que avalan los premios recibidos en el evento de whiskies más conocido del mundo: “San Francisco Spirits Awards”

Y llegamos a la cuarta categoría de whiskey irlandés; el Irish Blended Whiskey, que es una mezcla de al menos dos de los tipos de whiskey que hemos mencionado anteriormente. Jameson black Barrel es el mejor de esta categoría. Un dulce sabor de especias y vainilla e intensos aromas de caramelo, chocolate y toffee.

Whisky producido en Escocia

El sabor del Scotch Whisky es complejo y depende en gran medida de la región de la que proceden. Cada una de ellas aporta un perfil de sabor claramente diferenciado.

Como ya he comentado el Blended Scotch Whisky es una mezcla de whiskies de malta y grano. Una combinación perfecta de la que el máximo especialista es Chivas Regal, cuyos maestros mezcladores realizan una combinación de 40 diferentes whiskies escoceses con una edad mínima de 12 años desde hace cientos de años. Un whisky de sabor redondo con un gusto a miel y frutas, con notas de vainilla, avellana y butterscotch, un dulce típico de azúcar y mantequilla. Durante un viaje en Japón, Colin Scott, El Gran Maestro Mezclador de Chivas Regal, decidió diseñar un blend hecho a la medida del paladar japonés. Chivas Regal Mizunara se lanzó en exclusiva para Japón en 2013 y en 2017 se lanzó a nivel mundial. Una selección de los mejores whiskies de malta y de grano que terminan su proceso de envejecimiento en barricas de roble Mizunara.

La zona de Speyside situada en el noreste, es la región más poblada de destilerías de Escocia, aunque es la más pequeña. Una región repleta de cañadas (glen en inglés) en la que se ubican casi la mitad de las destilerías escocesas. Toman su nombre de estos glen y son conocidas en el mundo entero. Seguro que te suenan nombres como Glenlivet, Glenfiddich, Glen Grant o Glenfarclas. El whisky de malta de esta región es ligero al paladar ya que apenas tiene ahumados, aporta matices de frutas, notas dulces y acarameladas, y un prominente aroma a hierba (The Glenlivet).

Lowlands es la segunda región en extensión, aunque solo alberga unas pocas destilerías. Situada al sur de Escocia en la frontera con Inglaterra, sus whiskies se distinguen por su triple destilación, tradicional de los whiskies irlandeses, que le aporta una mayor suavidad. Con sabores elegantes, suaves, de miel, jengibre, canela, madreselva y cereales es ideal para horas diurnas, como el aperitivo. La suavidad de su sabor ha llevado a llamarlo `The Breakfast Malt´… All said. Tremendamente recomendado como iniciación en el camino del Scotch Whisky (Auchentoshan)

También podemos atrevernos con los Highlands, que es la segunda región en cuanto a producción de Scotch Single Malt. Es la zona mas extensa y tiene zonas muy desiguales con producciones muy variadas, por lo que se nos hace un poco más complejo describirlos. Los whiskys de la zona norte tienen mucho cuerpo y un sabor dulce (Glemorangine). Los del sur y el este son secos y ligeros (Glengoyne). Oban es la variedad mas conocida de la zona oeste, sus destilados son muy equilibrados y con influencias de todas las regiones, algo dulce, un poco afrutado, con toques de miel y cereales y un buen equilibrio entre ahumado y turbio (Highland Park).

Por último, si te van las emociones fuertes y quieres sentir la sensación de beberte un puro, elige los destilados de Islay. La isla mas austral de las Hébridas Interiores en Escocia, de la que provienen whiskies con pronunciados aromas marítimos, salinos y ahumados provenientes de la turba (Laphroaig). Probablemente los destilados con mas sabor y carácter del mundo, una bebida para paladares muy exigentes y grandes probadores de este “agua de vida”.

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