Actualidad

Cómo Café de Flore se convirtió en una institución parisina de la moda y del arte

Este emblemático café pasó de acoger en sus mesas a las altas esferas del arte y de la cultura francesa a convertirse en un hito de la Semana de la Moda de París.

Haz clic aquí para leer la versión en inglés.
Café de Flore germinó en 1887 en el barrio de St-Germain-des-Prés, para florecer en forma de institución o punto de encuentro de la efervescente escena creativa parisina, entre escritores o artistas como Albert Camus, Pablo Picasso, Jean-Paul Sartre, Ernest Hemingway, Truman Capote o Simone de Beauvoir.

Diversos movimientos y corrientes artísticas como el dadaísmo, el surrealismo o el existencialismo se diluyeron en ese espacio, conformando un marco u obra ecléctica de personalidades entre mesas de inspiración romántica y café servido en juegos de porcelana.

Más allá de habitar el arte dentro de sus paredes, fue asimismo el hogar de la élite de la moda, frecuentado con asiduidad por icónicos diseñadores como Karl Lagerfeld, junto a las modelos Pat Cleveland, Corey Tippin, así como por las musas de Yves Saint Laurent, Betty Catroux, Loulou de La Falaise o Clara Saint.

Toda una comunidad excitante que hipnotizó a los fotógrafos del momento, como Helmut Newton, Richard Avedon o Peter Lindbergh, que quisieron enmarcar ese retrato generacional, capturando la esencia de la época a través de sus objetivos.

EL PUNTO DE ENCUENTRO DE FASHION WEEK

En la actualidad, Café de Flore se ha convertido en un hito del mundo de la moda canalizado en forma de escenario o pasarela de campañas y desfiles de Chanel, Yves Saint Laurent, Longchamp o Louis Vuitton. Pero también en el punto de encuentro de los asistentes de la Semana de la Moda de París, que, más allá de frecuentar bares discretos en Le Marais o cenar en ‘Candelaria’, lo han encumbrado como otro de los templos de moda en los que sentarse junto a editores de moda, modelos o artistas de la industria.

Durante Fashion Week, diseñadores y modelos hacen así una pausa entre desfile y desfile en sus mesas, convertidas en uno de los mejores escaparates para ser vistos. Y es que, tal es el auge de esta cafetería, que incluso medios como Highsnobiety han colaborado en varias ocasiones con Café de Flore para diseñar colecciones de moda y utensilios culinarios como tazas, platos o hueveras sellados por el emblema “Not in Paris”, que se sincronizan estéticamente con el local de referencia de la ciudad del amor.